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Y siguiendo con el Desarrollo y los Presidentes…

23 May

Marta, nos envia la siguiente contribución. Creo que el pragmático Sr. Presidente Oscar Arias, deja mucha tela de donde cortar, pero es amenésico en otros aspectos… Ahi queda para su consideración!

Palabras del presidente Oscar Arias en la Cumbre de las Américas, Trinidad y Tobago

18 de abril de 2009

“Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos
iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de los Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con US$40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos.. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil
de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro (4) veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico
dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de US$ 2 por día– y que gaste 13 veces más
(US$1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste US$50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa (de Ecuador), de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el
analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente
nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas. Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en
los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos
los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos
discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, social cristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo”
muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo.

Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga
Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”. Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo (Deng) que “la verdad es que enriquecerse es glorioso”. Y mientras los chinos hacen esto,
y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13% anual, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

ÓSCAR ARIAS – Presidente de Costa Rica

 

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One response to “Y siguiendo con el Desarrollo y los Presidentes…

  1. Desde Chocó

    18/08/2011 at 5:43 pm

    Nada más acertado dice el presidente Arias en su presentación, la culpa de ser subdesarrollados es solo de nosotros por no hacer las cosas que tenemos que hacer para mejorar las condiciones de vida de nuestra propia gente, por que le damos más crédito a los foráneos, por que vale más y es más importante lo de afuera que lo que hay dentro, y sobre todo porque no somos consientes o no aceptamos las cosas que hacemos mal.

    Es como el drogadicto hasta que no acepta que la droga le hace daño, que no es buena y que debe dejarla, jamás se podrá curar; así estamos los países latinoamericanos creyendo y excusando, que todo esta bien y que hacemos nuestro mejor esfuerzo para salir del atraso en que vivimos.

    Si evaluáramos nuestras opciones de manera mas detenida nos daríamos cuenta que realmente no estamos administrando bien, ni tomando las mejores decisiones para mejorarnos como los países Asiáticos, Estado Unidos, los países europeos o como Alemania que han tomado la decisión de colocar a su gente por encima de todo, de la guerra, de la pobreza, del color de la piel, del grupo político, del credo que profesan, del genero y han buscado las fortaleza de todos y cada uno para colocarla al servicio de todo el país. Han proyectado todo el país a una sola unidad diversificada y potente, donde todos somos importantes y podemos aportar desde lo poquito que tengamos.

    Creo que es hora de tomar la decisión de poner a funcionar el país, de trabajar a favor del país, organizar nuestra casa colocando todo en su lugar.

    Creo que nos sorprenderíamos si empezamos a darle utilidad a todo lo que tenemos sin diferenciar. Hay una frase en una de las instituciones de mi tierra: ” DONDE LO DE CADA UNO ES TAN IMPORTANTE, QUE SIN LO DE ÉL (o ELLA), LA ESTABILIDAD DEL TODO ENTRA EN CRISIS” (Instituto Femenino de Enseñanza Media y Profesional del Quibdó IFEMP)
    TODOS SOMOS IMPORTANTES Y LUCHAMOS PARA QUE CADA UNO ESTE BIEN, VALORARNOS ES LA CLAVE….

     

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