RSS

Maya Angelou words at the Funeral Service of Coretta Scott King (Español / English)

31 Jul

Palabras de la Dra. Maya Angelou en el Funeral de Coretta Scott King (Febrero, 2006)

(Cantando: ” Abro la boca al Señor y no voy a darte la espalda, no, voy a ir, debo ir ver lo que el final va a ser…”)

En medio del tumulto nacional, en el medio del violento alboroto internacional, la cara de Coretta Scott King se mantuvo como una imagen de serenidad. En tiempos de violentas tormentas interiores, ella se sentaba con las manos en el regazo, con calma, como los niños buenos cuando se van a dormir.

No gastó su pasión en la exhibición pública. Ella ofreció su trabajo y sus energías a la acción para enderezar los viejos y actuales entuertos de este mundo.

Ella creía religiosamente en la protesta no violenta.

Ella creía que podía curar a una nación sumida en una historia de esclavitud y curarla de todos sus excesos.

Ella creía que la protesta religiosa no violenta podía levantar a una nación plagada de prejuicios y sesgos raciales.

Ella era la quintaesencia de mujer afro-americana, nacida en un pequeño y represivo pueblo del Sur, nacida carne y destinada a convertirse en hierro, nacida como una flor de maíz y destinada a convertirse en una magnolia de acero.

Ella amaba a su Iglesia con fervor. Ella amaba y adoraba a su marido y sus hijos. Ella valoraba su raza. Ella quería a las mujeres. Se preocupaba por las condiciones de los seres humanos, de los nativos americanos, de los latino-americanos y de los asiático-americanos. Se preocupaba por las personas homosexuales y heterosexuales. Ella estaba preocupada por las luchas en Irlanda, y en la noches oró por Palestina y también por Israel.

Hablo como una hermana de una hermana. El Dr. Martin Luther King fue asesinado el día de mi cumpleaños y por más de 30 años Coretta Scott King y yo nos hemos hablado por teléfono, o nos hemos enviado cartas la una a la otra, o flores, o nos hemos encontrado en algún lugar del mundo.

Nos llamábamos “hermanas elegidas” y cuando viajábamos a Sudáfrica o al Caribe, o cuando ella venía a visitarme a Carolina del Norte o a Nueva York, nos sentábamos en las horas de la tarde y nos llamábamos entre nosotras “niña”; es un asunto de mujeres negras, ya sabes… Y aunque tengamos más de 70 años, todavía decimos “niña”.

Hoy estoy aquí por su familia –que es mi familia– y por mi familia y por todas las otras familias en el mundo que quisieran estar aquí pero no pueden. Tengo a mi lado a millones de personas que viven de pie, derechos, erguidos y saben de la dignidad, sin ser fríos y distantes, saben algo acerca de contenerse, sin ser inabordables –personas que aprendieron algo de Coretta Scott King.

Yo estoy aquí por Eleanor Traylor y por Harry Belafonte, y estoy aquí por Winnie Mandela. Yo estoy aquí por las mujeres y los hombres que la amaban – [Constancia] “Dinky”, Romilly. En esas noches tardías cuando Coretta y yo hablábamos, la hacía reír. Y ella me decía que Martin King le decía, “no te ríes bastante.” Y hay un libro reciente sobre las hermanas en el que ella habló acerca de su hermana de sangre. Pero al final de su ensayo ella dijo que tenía… “Tengo una hermana, he escogido una hermana, Maya Angelou, que me hace reír, incluso cuando yo no quiero” Y es verdad; le contaba alguna chistes sólo para cuando estábamos solas.

Muchas veces al final de la noche ella me decía: “Hermana, no debería ser lo uno o lo otro ¿Cierto? La paz y la justicia deberían pertenecerles a toda la gente, en todas partes, en todo el tiempo ¿Verdad? ” Y yo le decía entonces y lo digo ahora: Coretta Scott King, tienes toda la razón! Yo creo que la paz y la justicia deberían pertenecer a todas las personas, en todas partes, en todo el tiempo.

Y aquellos de nosotros que nos reunimos aquí, directores, presidentes, senadores, los que ejecutan las grandes empresas, los que saben algo acerca de ser padres, los que saben algo acerca de ser predicadores y maestros, todos nosotros le debemos algo a partir de este momento,  de modo que esta reunión no es una pie de página más en las páginas de la historia. Todos le debemos algo.

Me comprometo con mi hermana a que no descansaré;

¡Quiero decir que quiero ver un mundo mejor!

¡Quiero decir que quiero ver un poco de paz en algún lugar!

¡Quiero decir que quiero ver algo de honestidad, un juego limpio!

¡Quiero ver la bondad y la justicia. Esto es lo que quiero ver y quiero verlo con mis propios ojos ya través de los ojos de Coretta Scott King!

(Cantando: ” Abro la boca al Señor y no voy a darte la espalda, no, voy a ir, debo ir ver lo que el final va a ser…”)

Gracias.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Dr. Maya Angelou words at the Funeral of Coretta Scott King (February, 2006)

(Transcription from http://www.americanrhetoric.com/speeches/mayaangeloueulogyforcorettaking.htm)

(Singing: “I open my mouth to the Lord and I won’t turn back, no. I will go, I shall go. I’ll see what the end is gonna be.”)

In the midst of national tumult, in the medium of international violent uproar, Coretta Scott King’s face remained a study in serenity. In times of interior violent storms she sat, her hands resting in her lap calmly, like good children sleeping.

Her passion was never spent in public display. She offered her industry and her energies to action, toward righting ancient and current wrongs in this world.

She believed religiously in non-violent protest.

She believed it could heal a nation mired in a history of slavery and all its excesses.

She believed non-violent protest religiously could lift up a nation rife with racial prejudices and racial bias.

She was a quintessential African-American woman, born in the small town repressive South, born of flesh and destined to become iron, born — born a cornflower and destined to become a steel magnolia.

She loved her church fervently. She loved and adored her husband and her children. She cherished her race. She cherished women. She cared for the conditions of human beings, of native Americans and Latin — Latinos and Asian Americans. She cared for gay and straight people. She was concerned for the struggles in Ireland, and she prayed for nightly for Palestine and equally for Israel.

I speak as a — a sister of a sister. Dr. Martin Luther King was assassinated on my birthday. And for over 30 years, Coretta Scott King and I have telephoned, or sent cards to each other, or flowers to each other, or met each other somewhere in the world.

We called ourselves “chosen sisters” and when we traveled to South Africa or to the Caribbean or when she came to visit me in North Carolina or in New York, we sat into the late evening hours, calling each other “girl.” It’s a black woman thing, you know. And even as we reached well into our 70th decade, we still said “girl.”

I stand here today for her family — which is my family — and for my family and all the other families in the world who would want to be here, but could not be here. I have beside me up here millions of people who are living and standing straight and erect, and knowing something about dignity without being cold and aloof, knowing something about being contained without being unapproachable — people who have learned something from Coretta Scott King.

I stand here for Eleanor Traylor and for Harry Belafonte, and I stand here for Winnie Mandela. I stand here for women and men who loved her — [Constancia] “Dinky” Romilly. On those late nights when Coretta and I would talk, I would make her laugh. And she said that Martin King used to tell her, “You don’t laugh enough.” And there’s a recent book out about sisters in which she spoke about her blood sister. But at the end of her essay, she said, I did have — “I do have a chosen sister, Maya Angelou, who makes me laugh even when I don’t want to.” And it’s true. I told her some jokes only for no-mixed company.

Many times on those late after — evenings she would say to me, “Sister, it shouldn’t be an ‘either-or’, should it? Peace and justice should belong to all people, everywhere, all the time. Isn’t that right?” And I said then and I say now, “Coretta Scott King, you’re absolutely right. I do believe that peace and justice should belong to every person, everywhere, all the time.”

And those of us who gather here, principalities, presidents, senators, those of us who run great companies, who know something about being parents, who know something about being preachers and teachers — those of us, we owe something from this minute on; so that this gathering is not just another footnote on the pages of history. We owe something.

I pledge to you, my sister, I will never cease.

I mean to say I want to see a better world.

I mean to say I want to see some peace somewhere.

I mean to say I want to see some honesty, some fair play.

I want to see kindness and justice. This is what I want to see and I want to see it through my eyes and through your eyes, Coretta Scott King.

[Sings: “I open my mouth to the Lord and I won’t turn back, no. I will go, I shall go. I’ll see what the end is gonna be.”]

Thank you.

 

Tags: , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s