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¿Demasiado tarde para la Sostenibilidad? – Too late for Sustainability? (Español / English)

23 Aug

América, una lectora de este blog contribuye a la discusión sobre la validez o no del Desarrollo Sostenible a través del siguiente artículo, que ponemos a discusión de nuestros lectores a pesar de no compartir del todo sus argumentos, pero partiendo del respeto por la diferencia de opiniones y el derecho a ser escuchados.

America, a reader of this blog contributes to the discussion on the validity or not of “Sustainable Development” through the following article that we offer to our readers while not fully share its arguments, but based on the respect for difference of opinions and the right to be heard.

DEMASIADO TARDE PARA LA SUSTENTABILIDAD: NECESITAMOS UN CAMBIO DE SISTEMA

Nicola Bullard

08/08/11

El mayor desafío que enfrentamos no es cómo entendemos la sustentabilidad, sino más bien cómo entendemos el desarrollo. Cuando consideramos el estado del mundo y el fracaso sistemático del “desarrollo” en proveer de alimentos, vivienda, educación y cuidado a la mayoría invisible, la palabra deja de tener contenido moral o incluso práctico.

Al tratar de encontrar un equilibrio entre el presente y el futuro sin plantearse una reformulación fundamental del desarrollo, el enfoque de la sustentabilidad de la Comisión Bruntland, hoy, en retrospectiva, resulta ingenuo. No obstante, en aquel momento parecía esperanzador. Creo que simplemente subestimamos la voraz capacidad del capital de cooptar y desvirtuar las ideas para ponerlas al servicio de sus propios intereses. Y puede ser que el problema radique no tanto en el término “sustentable” en sí mismo, sino en la dudosa compañía que lo rodea. Consideremos lo absurdo de la promoción doctrinaria que hace el Banco Mundial de un “crecimiento sustentable” a través de políticas que básicamente autorizan a las grandes empresas a arrebatar y vender la riquezas naturales como si no hubiera un mañana. Como consecuencia, nos enfrentamos hoy a la posibilidad de que nuestros mañanas estén contados, o al menos los mañanas que se parezcan al hoy.

Pero a pesar de las buenas intenciones y los sinceros deseos de la Comisión Bruntland de encontrar un mejor equilibrio entre la sociedad y la naturaleza, la visión era esencialmente antropocéntrica, ya que su intención era encontrar la forma para hacer posible que la humanidad pudiera vivir digna y decentemente sin destruir el planeta. El desarrollo sustentable, un término profusamente mencionado en todo el Informe Bruntland, depende del crecimiento y la acumulación, aunque además incluye su redistribución y que ocurra dentro de límites “sustentables”.

Del mismo modo, confrontados con el colapso de los ecosistemas, medioambientes tóxicos, el agotamiento de los suelos, el caos climático, la desaparición de especies, y la finitud de los combustibles fósiles, ¿tiene la sustentabilidad algún sentido, cuando es tan poco lo que queda para sostener? Deberíamos estar hablando más bien de regeneración y restauración de lo que se ha destruido, antes que de sustentabilidad.

La falta de imaginación es quizá nuestro mayor obstáculo: no la falta de imaginación para diseñar soluciones tecnocráticas complicadas para absorber los gases de efecto invernadero, construir formas de vida hechas a medida o nuevos instrumentos financieros para comerciar créditos de carbono. Ya hay demasiada imaginación humana abocada a “solucionar” problemas de manera equivocada. Lo que hace falta es imaginación para pensar cómo vivir de modo diferente, cómo desarmar las estructuras de poder que obstruyen el cambio, y cómo repensar el “desarrollo”.

Las visiones del futuro que se basan en un progreso lineal hacia la modernidad y la felicidad no son más que ilusiones. Los pueblos Indígenas y otros pueblos que viven con la Naturaleza ya lo saben. La sustentabilidad es circular, compleja, tiene que ver con armonía, relaciones y ritmos. No es un ejercicio contable cuyo propósito sea racionar la forma en que usamos los recursos del planeta.

Los pueblos indígenas andinos hablan de la última crisis –la “crisis civilizatoria”- que nos obliga a volver a imaginar qué significa el “vivir bien” o “buen vivir”. El Presidente de Bolivia Evo Morales lo describe como “pensar no sólo en términos de ingreso per cápita, sino de identidad cultural, comunidad y armonía, entre nosotros, y con nuestra Madre Tierra”.

Hermosas palabras, pero ¿cómo se pueden hacer realidad?

El Estado Plurinacional de Bolivia ha vuelto a escribir su Constitución. Ha vuelto a nacionalizar recursos claves, está desarrollando nuevas formas de gobierno y Evo Morales es el primer presidente indígena de la Américas. No obstante, los obstáculos a vencer son tremendos. Bolivia sigue profundamente sumergida en una división internacional del trabajo que se remonta al colonialismo del siglo XVI, y que la relega al papel de proveedor de mano de obra barata, tierra y recursos al resto del mundo. Los pueblos de Bolivia reclaman empleo, vivienda, tierras, salud, educación, agua potable y oportunidades de futuro. Estas mismas comunidades también defienden activamente la Naturaleza y los Derechos de la Madre Tierra, bloqueándoles el camino a las compañías mineras, defendiendo los bosques, deteniendo la extracción de petróleo. El Banco Mundial quizás quisiera hacernos creer que estos hechos contradictorios pueden amalgamarse en algo denominado “desarrollo sustentable”. Pero en la medida que Bolivia siga atrapada en el sistema mundial donde el poder y los intereses económicos se imponen sobre todo, no habrá ni sustentabilidad ni desarrollo, sólo pobreza y desposesión. Y así termina el vivir bien o el buen vivir.

Los desafíos que enfrenta la sustentabilidad son muchos, pero a continuación presento los tres que quiero subrayar como conclusión.

En primer lugar, nuestra forma de entender el “desarrollo” simplemente es equivocada. No es posible seguir pensando a la sociedad como algo independiente de la naturaleza, ni a la economía separada de la base material de la producción (naturaleza). El crecimiento tal como lo conocemos ya no es posible.

En segundo lugar, el planeta está demasiado degradado y frágil para hablar de sustentabilidad. Debemos comenzar a hablar de regeneración y restauración.

En tercer lugar, el orden político y económico internacional se alza como obstáculo a los derechos de los pueblos y la Madre Tierra, y es necesario transformarlo. Más vale pronto que tarde.

La mayor esperanza de que el sistema cambie radica en el movimiento en constante crecimiento por justicia climática y ambiental. Este movimiento reúne a activistas de la justicia social y ambiental de maneras novedosas para enfrentar a las ortodoxias del desarrollo. Levanta las voces de las comunidades que luchan y resisten en el frente de batalla de las crisis ecológica y social, y está generando nuevas ideas sobre cómo volver a alinear la relación entre naturaleza y sociedad, informado por visiones del mundo que ya llevan demasiado tiempo subordinadas a las nociones occidentales del progreso. Los pueblos indígenas hablan de crisis civilizatoria y de los Derechos de la Madre Tierra. Debemos escuchar y aprender.

Nicola Bullard es actualmente la directora de Focus on the Global South y editora de Enfoque sobre Comercio. Este artículo apareció por primera vez en Development, Volumen 54, número 2, junio de 2011, “Challenges to Sustainability”, http://www.palgrave-journals.com/development/journal/v54/n2/index.html

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Nicola Bullard is currently the director of Focus on the Global South and editor of Focus on Trade.

This article first appeared in Development, Volume 54, Number 2, June 2011, “Challenges to Sustainability,”  http://www.palgrave-journals.com/development/journal/v54/n2/index.html when you can read it in English

Las imagenes fueron tomadas de dailystar.com y studentsofpeace.wordpress.com

 

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11 responses to “¿Demasiado tarde para la Sostenibilidad? – Too late for Sustainability? (Español / English)

  1. Laura

    26/08/2011 at 4:39 pm

    Dicen qué la crisis del planeta es “normal” que ya había sucedido antes, vemos entonces que la crisis del petróleo tampoco es nueva. ¿Será que la preocupación por todo lo relacionado con el tema solo se retoma en crisis y que el problema es que no tenemos “memoria” de los hechos para poder encontrar verdaderos correctivos o es que no hay realmente correctivos?

    “No hay ningún recurso insustituible”, fue una expresión que encontré y que me lleva a pensar que sí existe la alternativa de sustitución y que para ello son importantes las crisis para dinamizar la creatividad. Por ejemplo, interpreto que a partir de la angustia que genera pensar que el petróleo se acaba, se empieza a pensar en un sustituto, sin embargo cuando lo comparamos con el que tenemos, hasta ahí llega el impulso y se vuelve a la espera de que va a pasar, pienso que es esta dinámica la que nos va a llevar al límite.

    ¿Será que el desarrollo sostenible no se ha logrado alcanzar en todas sus “dimensiones”, debido a qué cada país quiere satisfacer sus necesidades, sin comprometer los recursos de las generaciones futuras de su país y las generaciones futuras de los demás no tienen importancia? ¿Será por eso más fácil acabar los recursos de los demás sin comprometer los propios?

     
  2. Sandra

    26/08/2011 at 6:33 pm

    El desarrollo sostenible puede tener buenas intenciones por parte de quienes lo pensaron así, pero los intereses particulares de los diferentes gobiernos y multinacionales estan marcados a la fecha en su mayoría por la consecusión de dinero en corto tiempo, sin importar a que o a quienes perjudiquen en el futuro. La mayoría de los gobiernos no piensan en sus efectos a largo plazo sino en su beneficio económico a corto plazo.

    Sin un estado libre de manipulación (o sea imposible) con unos ciudadanos en su mayoría pasivos o amenazados por querer mostrar la verdad, qué hacer???

    El desarrollo parte en teoría, de la armonización de tres poderes el económico, social y ambiental, estamos tan encerrados en la burbuja del mercado que bien o mal siempre estamos directa o indirectamente afectando dos de los pilares que considero que no se han protegido en este afán de capitalización como lo social y lo ambiental.

    Aunque la teoría del desarrollo sostenible es muy romántica y realista no da soluciones reales al deterioro del medio ambiente ni al mejoramiento igualitario de la calidad de vida.

    Me cabe varias preguntas que muchos no hacemos, en silencio: ¿qué necesidad de parecernos todos (desarrollarnos)? ¿quien nos dice que no estamos desarrollados porque no contamos con lujos igual que en los supuestos países desarrollados? ¿somos llevados como borregos a un desarrollo que todos tienen claro que es, pero que ninguno de nosotros se detiene a preguntarse qué es para mi familia, barrio, ciudad, vereda, región país etc?

    Porque no involucrar ese desarrollo a nuestra propias costumbres, porque no repensar en progreso, a través del rescate de nuestras costumbres, cultura, educación, sin perder de vista que hay generalidades que nos pueden servir para ser competivos a nivel internacional?

    Hay una estrecha relación en el mundo estresante. Como todos tendemos a ser iguales o a medirnos con los mismos estándares, lo que pasa en una parte del mundo por ende tiene a afectar a varios países inclusive los que no son de la región. No será que un poco de exclusividad y independencia crearía una nueva mirada… como hacerlo si estamos tan endeudados… debemos tantos favores…. Y no tenemos el poder para ser escuchados. Será que la mayoría de los que tiene voz y voto no les importa en realidad la sociedad…

     
  3. Patricia A.

    27/08/2011 at 12:47 am

    Interesante la discusión que tienen.

    De la afirmación de que “no hay recurso insustituible” se deduce la confianza total en la tecnología. Pero si la apuesta a la salida de la crisis energética, por ejemplo, es la tecnología, tengo varias preguntas: ¿Cuánta inversión en investigación hace un país como Colombia para contar con tecnología? El Banco Mundial dice que en el año 2001 gastábamos 0.12% del PIB en “Investigación y Desarrollo” y desde el 2004 hasta el 2008, último dato, nos quedamos estancados en 0.16%. Tocaría revisar además que es “Investigación y sobretodo Desarrollo”…

    Otra pregunta, si contar con recursos energéticos no parece ayudarnos a equilibrar las relaciones de poder, ni a tener mayor margen de negociación con los países que necesitan de ese recurso, ¿qué pasaría si ya no contáramos con el recurso o si este dejara de ser importante porque se le encontró sustituto? ¿Quedaríamos en peor situación aún o mejoraría?

     
  4. Olga Lucía

    27/08/2011 at 1:04 am

    Les dejo un párrafo crítico:

    “El énfasis pasó de la protección de naturaleza, a la protección de la productividad de los recursos naturales para el uso económico. Este cambio fue introducido por la ‘World Conservation Strategy’ –La Estrategia de Conservación Mundial –de la IUCN, WWF y PNUMA en 1980, cuando por primera vez se habló de “desarrollo sostenible”. (*) El término aún tenía un significado transitivo que implicaba el uso sostenible de los recursos vivientes tales como el bosque o los recursos pesqueros. Fue tomado por el informe Brundtland, solamente para adquirir otra vez un nuevo significado. El “desarrollo sostenible” cambió su objeto: no son los recursos naturales lo que deben ser sostenidos, sino el desarrollo económico.” (Sachs, 1998: 27)

    (*) J. McCormick, The Origins of the World Conservation Strategy, Environmental Review, vol. 10, 1986, 177-88

    Sachs, W. 1998. La Anatomía Política del Desarrollo Sostenible, Cap. 1 en La Gallina de los Huevos de Oro – Debate sobre el Concepto de Desarrollo Sostenible, Bogotá: CEREC, ECOFONDO

     
  5. Martha

    28/08/2011 at 6:11 pm

    Teniendo en cuenta el cometario de Patricia, la ciencia y la tecnología son factores importantes en el desarrollo sostenible.

    Yo creo que estos generan herramientas y procesos (no solo para la crisis energética) sino que ayudan a tener una producción más limpia, a recuperar los suelos y aguas, reducir el daño a los ecosistemas y de esta forma cubrir las necesidades básicas del país. Con respecto a la inversión que se hace en Colombia, existe el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación – Colciencias al cual el gobierno destinó el 10% de las regalías mineras de los próximos años; estos recursos serán destinados a financiar proyectos tales como: Ciencias básicas, Formación de Investigadores (en maestrías y doctorados), Biotecnología, innovación en medio ambiente, Energía y Minería, entre otros.

    Para mí la pregunta sería; si estos proyectos e investigaciones que se van a desarrollar en los próximos años con estos recursos en los Centros de investigación y universidades van a llegar al pequeño y mediando productor por medio de una política clara de transferencias tecnología que les permita su acceso y conocimiento para su aplicación??

     
  6. Leyre

    29/08/2011 at 11:17 pm

    1. Es impresionante la inclinación del hombre por medir todo a su alrededor; su interés por controlar e intervenir lo ha llevado a cuantificar casi todos los aspectos de nuestras vidas. Considero que si bien, el conocimiento y la medición son necesarios para establecer acciones que pueden generalizarse, por ejemplo: los parámetros para que una persona pueda vivir supliendo sus necesidades básicas o la información disponible acerca de la biodiversidad para promover su conservación; existen otros aspectos que creo que van en contra del respeto por la diferencia así como en contra del reconocimiento de las distintas culturas y formas de pensamiento.

    ¿Por qué dentro de los índices de desarrollo humano, se contemplan aspectos tan subjetivos como la felicidad o la belleza y hasta las relaciones de pareja? ¿Cómo pueden unificarse estos conceptos para toda la humanidad teniendo en cuenta la diversidad de culturas? ¿Será que detrás de esto habrá un “nuevo producto comercial” que nos ayudará a mejorar dichos aspectos? ¿Quién dice qué es “lo mejor para una persona” en términos subjetivos?

    Es interesante que -por lo menos- se plantee el desarrollo más allá de la medición del PIB de un país, pero me queda la preocupación acerca de la homogenización hasta de de nuestras creencias y sentimientos, sin desconocer tampoco que puedan haber cambiado nuestros parámetros de concebir la felicidad influenciados por la economía de consumo que necesita cada vez más personas compradoras de artículos que tal vez no necesitan.

    2. Encuentro una interesante discusión relacionada con el vínculo entre el desarrollo sostenible y la pobreza. Un planteamiento afirma que “el comportamiento no-sostenible de la gente pobre se debe casi siempre a factores tales como pérdida de tierra, crecientes deudas o pérdida del acceso a mercados, lo que los deja incapaces de sostenerse a sí mismos” (Carrizosa, 1996, p.55), sin embargo otro aspecto que aboga por la sostenibilidad es la crítica existente sobre la tendencia de casi todos los productos hacia la obsolescencia programada.

    Pienso que algunos productos aunque sean más costosos, pueden ser más duraderos que otros que son más baratos pero menos perdurables (¿o será otra idea que nos han vendido?) pero entonces ¿Cómo se lleva a la práctica el no optar por la obsolescencia programada cuando el precio es el factor determinante en una decisión de compra y más cuando la mayoría de la población es de muy bajos recursos económicos?, y entonces ¿quién se está llevando nuestro dinero?, ¿a quién decidimos entregarlo? ¿a empresas que reducen costos de producción sacrificando condiciones laborales de sus empleados? Y si es así, ¿cómo se une el desarrollo económico con lo sostenible, en un sentido práctico?

    Considero que una forma de lograrlo es ser muy críticos frente a la publicidad que “nos vende la felicidad” a través de artículos innecesarios con el fin de no caer en este juego comercial y así, al mismo tiempo estaríamos combatiendo un poco la homogenización.

    3. El último cuestionamiento, tiene que ver con dos aspectos que aborda el desarrollo sostenible, ellos son la equidad intra-generacional y la equidad intergeneracional. Considero que si se piensa intra-generacionalmente, la preocupación está mucho más marcada por el desarrollo pero si se piensa inter-generacionalmente, la preocupación pasa a ser la sostenibilidad, entonces… ¿Será posible realizar los dos simultáneamente? ¿Cómo puede ser más importante una generación que no sabemos si existirá frente a la que actualmente sí existe y con tantas necesidades básicas insatisfechas?

    Existen acciones que surgen en las comunidades como formas de resistencia al orden mundial que quiere imponerse. Para citar un ejemplo, planteo la importancia que ha comenzado a tener la producción de alimentos orgánicos, ya que contribuye a la salud humana y a la conservación del medio ambiente. Por un lado estos productos son más demandados por países desarrollados, pues las personas tienen mayor poder adquisitivo y la posibilidad de elección de compra; por otro lado, los países en desarrollo ven esta situación como una oportunidad de negocio en donde la exportación de dichos alimentos puede mejorar su economía; sin embargo si se analiza bien, esta última situación puede ir en contra de los mismos principios de la agricultura orgánica, por ejemplo, en el consumo de energía para el transporte y distribución o la certificación por agentes externos debido a la necesidad de asegurar la calidad de los alimentos por la pérdida de relación entre el productor y el consumidor.

    Una forma de resistencia frente a esta situación se observa con un grupo de productores en México en donde si bien se practica la agricultura orgánica, no se tiene el objetivo de exportar, si no el de beneficiar a la comunidad local y por lo tanto es suficiente con una certificación participativa en la cual el consumidor conoce al productor y se asegura de las formas de producción sin incurrir en altos costos durante el proceso (Gómez Tovar, et. al. 2006).

    Aquí el planteamiento es acerca de la posición de las comunidades o si se generaliza un poco más, la posición de los países, ya que surgen las preguntas: ¿Hacia dónde debe dirigirse la atención: Hacia la exportación necesaria para generar un desarrollo económico o hacia la satisfacción de necesidades básicas como la producción de alimentos? Pero ¿para quién se producen estos alimentos? ¿sólo para quienes pueden pagar un precio más alto por ellos? o ¿para quienes los necesitan por situación de carencia (apuntando aquí hacia la equidad intrageneracional)? o ¿será mejor seguir los pasos que ha adoptado la comunidad y continuar con la producción orgánica sólo para el consumo local y para la protección de sus recursos naturales (apuntando aquí hacia la equidad intergeneracional) ?

     
  7. Marcela

    30/08/2011 at 1:40 am

    ¿Es acertado en nuestro tiempo, hablar de definiciones de Desarrollo Sostenible, cuando evidentemente y a través de la historia se han aprovechado y explotado muchos de los recursos no sólo naturales sino humanos y de capital, para la satisfacción de las necesidades de un pequeño porcentaje de la población habitante? De allí que los resultados del crecimiento o “desarrollo” no han sido los deseados; por el contrario lo que sí resalta es el acelerado agotamiento y desaparición de sistemas naturales y sociales.

    ¿Será que el “Desarrollo Sostenible” visto desde el punto de vista Social, Económico y Ambiental podrá ser alcanzado a pesar de la inequidad social de este país en todas sus políticas?

    ¿Qué porcentaje de la población de Colombia es favorecida por el Desarrollo? A pesar que muchas de las poblaciones marginadas son favorecidas por los servicios ambientales de los recursos naturales, no son quienes gozan de un nivel de vida soberano.

    ¿El desarrollo sólo está dado y sujeto a la disponibilidad de los recursos naturales? ¿Es decir, por qué aún persiste el nivel de pobreza alto en nuestra comunidad rural?

    ¿Debemos sólo continuar con la defensa y protección de los recursos naturales, cuando son otras las categorías influyentes en este proceso?

    La satisfacción de las necesidades básicas de una sociedad van más allá del uso racional o irracional de los recursos naturales, pues evidentemente los elementos políticos y culturales también generaría el tan anhelado “Desarrollo Sostenible”.

     
  8. Hernán

    30/08/2011 at 2:32 am

    Pensar en Desarrollo Sustentable cuando muchos de los planteamientos estan tan relacionados con la ética es preocupante; esto teniendo en cuenta que buscar una equidad o un equilibrio entre el hombre y los recursos naturales cuando hay tanta pérdida de valores no se ve facilmente alcanzable. Solo buscando un bien común (Hombre – Naturaleza) y no particular, podremos aportar para hablar de un Desarrollo Sustentable que nos permita preservar recursos naturales para generaciones futuras.

     
  9. yullieth milan

    30/08/2011 at 3:08 am

    yo no creo que sea demasiado tarde para la sostenibilidad, lo que creo es que tenemos poca gente que le apuesta a la sostenibilidad, mucha gente que no esta dispuesta a compartir y trabajar por los demás, mucho tiene que ver con la conciencia, con como y para que hacemos las cosas, con los avances tecnológicos que hemos desarrollado, con el manejo adecuado de las capacidades humanas para el beneficio común, con la valoración y conocimiento de los recursos, con el adecuado manejo de los bienes públicos por el bien público, con los interese que se mueven en las relaciones socio-económicas donde pese a todo la rentabilidad es el principal criterio de decisión en lugar del bienestar. ¿quiénes trabajan actualmente realmente por el bienestar?, los gobiernos realmente cumplen su función de administradores y distribuidores de recursos.
    Si cambiáramos nuestros paradigmas por acciones mas concretas y efectivas podríamos descubrir que se desperdiciaron tiempo y recursos que hubieran podido hacer la diferencia hoy en día si desde el principio se utilizaran los criterios de eficiencia y eficacia en los procesos.

     
  10. Herneyder

    31/08/2011 at 3:23 pm

    Si bien es cierto que desde hace años se viene hablando de desarrollo sostenible o desarrollo sustentable de manera global, hoy en día el horizonte planteado para América Latina fue un poco efímero, puesto que si bien la definición que se maneja en el Informe Brundtland (1987) aquella que dice: “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”. Estas necesidades que se satisficieron en el pasado y presente de algunos países fueron a costa de los recursos que albergan nuestros grandes campos; no es de negar que por falta de políticas nacionales somos acreedores de una gran deuda externa pero eso no es motivo o razón para que para que estos organismos internacionales decidan sobre nuestro futuro y nuestros recursos, como lo diría Carrizosa, citando a O’ Brien “Los acreedores no le dan énfasis a la sostenibilidad de América Latina prefiriendo extraer de allí la mayor cantidad de recurso posible, como pago por la deuda”.
    Sin lugar a duda el panorama no es nada alentador, pero no es razón para dejar de creer que si puede llegar a ver un equilibrio entre lo social, lo económico y lo ambiental desde pequeños espacios comunitarios, donde la vida sigue estando por encima de lo económico.

     
  11. Anonymous

    12/11/2011 at 6:48 pm

    This surely makes great sense to me!

     

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