RSS

Después de Rio+20… Las aguas mansas del “desarrollo sostenible”

22 Jul

JUEGOS DE PALABRAS DESPUÉS DE RIO+20: EL PELIGRO DE LAS AGUAS MANSAS DEL “DESARROLLO SOSTENIBLE”

05/07/12 Por Emiliano Terán Mantovani investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG, Venezuela

Las recientemente culminadas cumbres sobre la crisis ambiental global, la Rio+20 celebrada entre gobiernos y grandes instituciones supraestatales, y la Cumbre de los Pueblos (Cúpula dos Povos) donde convergieron miles de personas de organizaciones y movimientos sociales de todo el mundo, probablemente no hayan dejado en sus saldos finales mayores sorpresas.

La Rio+20 ha dejado un documento con una gran lista de recomendaciones y motivos, pero prácticamente carente de compromisos concretos y puntuales, que además tuviesen carácter vinculante, lo que ya era de esperarse. Por su parte, la Cumbre de los Pueblos, ha plantado nuevamente su postura crítica no sólo ante la negligencia de los gobiernos para avanzar hacia soluciones claras a los graves problemas ecológicos globales, ante el intento de mercantilizar los bienes comunes para la vida como forma de mantener el proceso de acumulación capitalista, encarnado en el concepto de economía verde, sino también ha propuesto las alternativas que existen al modelo capitalista patriarcal, racista y homofóbico. Junto a esto, se le ha dado continuidad a un proceso de articulación e intercambio entre organizaciones sociales para fortalecer las luchas mundiales contra el afán depredador del capitalismo, lo que deja un saldo organizativo interesante, principalmente para Brasil, país en el que se están desarrollando diversos conflictos sociales contra el extractivismo y la acumulación por desposesión.

Sin embargo, cuando pensamos estas cumbres no sólo como acontecimientos sino como procesos, hay un factor fundamental que resaltar. En general, la crítica de base centró su atención a la llamada economía verde como discurso que englobaba un proyecto neoliberal de mercantilización de la naturaleza, sin embargo, su metonimia, el tan mentado “desarrollo sostenible”, mucho más poderoso que el primero, y que también engloba los procesos de acumulación capitalista inscribiendo la economía en la ecología, subsumiendo la segunda a la primera, fue en general poco señalada, y en ocasiones reivindicada.

La sistemática, razonada e intensa crítica que se fue propagando sobre la economía verde, junto a la oposición de algunos gobiernos, seguramente mermó el objetivo de establecerla como un paradigma global para el desarrollo económico. Esto se evidencia en el documento final de la Cumbre de Rio+20 “El futuro que queremos”, en el que la economía verde parece quedar como un concepto elástico, que se adaptará a los “diferentes enfoques, visiones, modelos e instrumentos, en función de sus circunstancias y prioridades nacionales”[1], siendo que finalmente pasa, de ser un esquema para la economía ?como se había propuesto en un principio[2]?, a un instrumento más de la misma. De esta manera, al replantearse las formas de ejecución de este proyecto de acumulación neoliberal, la economía verde aparece entonces en esta declaración oficial definitiva, absorbida por la noción de “desarrollo sostenible”, el padre discursivo de aquella: “la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible”[3]. Estos son los términos en los que una y otra vez a lo largo del documento, la economía verde ya no aparece sola, sino bajo el apadrinamiento de la idea de “desarrollo sostenible”, que si logró imponerse como esquema de “bienestar” y “progreso” mundial desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 celebrada también en Río de Janeiro.

La noción de “desarrollo sostenible” aparece innumerable y obsesivamente en el documento final de Rio+20 como término-paradigma. Este discurso, se inscribe en la idea de “desarrollo” como nuevo concepto del patrón civilizatorio moderno-colonial que se instala a nivel mundial desde la segunda posguerra (1945+), como un esquema para comprender la realidad, para reordenar el mercado mundial y la división internacional del trabajo, para producir subjetividades dominantes y subalternas (el sujeto “tercermundista”), y para el control y la configuración del espacio (que a su vez supone un control colonial sobre la naturaleza). La idea de “desarrollo” enarbola pues, los ideales eurocéntricos del progreso y la civilización, en nombre de los cuales Occidente, como identidad racial/geográfica ha colonizado a su alteridad. Y lo hace a partir de una idea de crecimiento sin fin bajo la plataforma de la administración de la Alta Política, la ciencia y la tecnología. El ideal del “desarrollo” pues, no es una construcción popular, sino un patrón monocultural hegemonizado por los gobiernos de las potencias capitalistas ?primordialmente el de los Estados Unidos?, por los grandes centros de producción científica y académica occidentales, por las instituciones supranacionales bajo el orden de las Naciones Unidas, y por las grandes cadenas multinacionales de las comunicaciones. Leer el texto completo

(Imágenes tomadas de altonivel.com.mx, desdeabajo.info y redigitaltv.com)

 

Tags: , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s