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Monthly Archives: May 2013

La comunidad Tseltal y el café en Chiapas – Empresa Solidaria


CAPELTIC

Andrea Vinageras es una diseñadora gráfica que se encuentra una manera de utilizar el diseño como herramienta de innovación social. Andrea diseñó la marca y el concepto de “tiendasde café Capeltic (nuestro café)”. Las cafeterías finalizan la cadena de valor trayendo el café de las comunidades indígenas de Chiapas tseltal directamente al consumidor, maximizando el valor de la taza de café, rompiendo el sistema de los intermediarios y defendiendo el precio del café de la volatilidad de los mercados globales. Capeltic lo hace apostando por la calidad, por el trabajo colaborativo y multidisciplinario para generar alternativas que ayuden a construir la justicia social y una sociedad más inclusiva.

Andrea Vinageras Massieu is a graphic designer who found in her University classrooms a way to use design as a tool for social innovation. Andrea designed the brand and concept of “Capeltic” coffee shops. The coffee shops finalize the value chain by bringing the coffee from the tseltal indigenous communities from Chiapas directly to the consumer; maximizing its value in cup, breaking with the intermediaries system and managing to defend the coffee price of the great market volatility. Capeltic does this by betting on quality, collaborative and multidisciplinary work to generate alternatives that help construct social justice and a more inclusive society.

 

Desarrollo Sostenible: Confusiones y Amnesias


BLOGS Actualidad – EL ESPECTADOR

http://blogs.elespectador.com/embrollodeldesarrollo/2013/05/17/desarrollo-sostenible-confusiones-y-amnesias/

Embrollo del Desarrollo (17 Mayo, 2013)

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DESARROLLO SOSTENIBLE: CONFUSIONES Y AMNESIAS

Por: Eduardo Gudynas

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Es un lugar común indicar que el concepto de desarrollo sostenible implica algún tipo de relación armoniosa entre el desarrollo y el ambiente. Pero a medida que el término se popularizó, también aparecieron usos cada vez más diversos, e incluso contradictorios. No sólo eso, sino que la propia historia de la idea de desarrollo sostenible parece estar perdiéndose. Es una mezcla de amnesia y confusión. Dos malentendidos muy repetidos dejan esto en evidencia: indicar que la idea de desarrollo sostenible surgió en 1987, y que la definición esencial descansa en las responsabilidades con las generaciones futuras. Es necesario aclarar estas confusiones y superar la amnesia.

La confusión y la amnesia

En efecto, es muy común que se diga que el concepto de desarrollo sostenible (o sustentable), apareció en 1987 en el reporte “Nuestro Futuro Común” a cargo de la Comisión Mundial en Medio Ambiente y Desarrollo. Aquella comisión desempeñó un papel clave en los debates ambientales de fines de la década de 1980 (con un rol destacado de una colombiana, Margarita Marino de Botero). Su reporte también es conocido como informe Brundtland (en referencia al apellido de la coordinadora de esa comisión).

También es muy frecuente afirmar que en ese reporte se entiende que el desarrollo sostenible es asegurar la calidad de vida actual sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras. Se indica que el elemento clave del concepto es una cierta responsabilidad con el futuro.

Es necesario adelantar que estas dos ideas, sobre la creación del concepto en 1987, y que éste es sobre todo un compromiso transgeneracional, están erradas. Sin embargo se vuelve más y más común encontrar ese tipo de dichos, desde artículos académicos a los planes de acción gubernamental, desde programas de Naciones Unidas a las demandas de las ONGs.

Aclaremos entonces el asunto.

Primera aclaración: el origen del concepto

En primer lugar, la elaboración de ideas sobre la “sustentabilidad”, y sobre cómo ese componente obliga a redefinir el “desarrollo”, se diversificó desde mediados de la década de 1970. Recordemos que el origen del concepto de “sustentabilidad” viene de la biología de las poblaciones, y hacía referencia, por ejemplo, a la tala sostenible en la forestería, o la pesca sostenible. Se hablaba de la extracción “sostenible” de recursos naturales.

La primera conceptualización a nivel internacional, y acordada con la participación de una agencia de Naciones Unidas, tuvo lugar en 1980. Ocurrió con la Primera Estrategia Mundial de la Conservación, elaborada por dos grandes organizaciones ambientalistas y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El camino elegido se basó en redefinir el desarrollo, y por el otro lado, en defender que para que éste fuese sostenible, debía incorporar los aspectos ambientales.

Mi punto es que el concepto de desarrollo sostenible es mucho más anterior a 1987, que existieron otros documentos internacionales que presentaron definiciones, y que los elementos esenciales de la discusión vienen al menos de la década de 1970.

Segunda aclaración: los contenidos del concepto

La definición de desarrollo sustentable es en todos los casos compleja, tiene varios componentes que a su vez atienden a distintas dimensiones. No puede reducirse a un único elemento. Es más, en el propio informe Bruntdland se encuentra una definición que es mucho más compleja que una mera referencia a las generaciones futuras.

Repasemos la definición original de 1987 de “Nuestro futuro común”: “Está en manos de la humanidad hacer que el desarrollo sea sostenible, es decir, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias. El concepto de desarrollo sostenible implica límites, no límites absolutos, sino limitaciones que imponen a los recursos del medio ambiente el estado actual de la tecnología y de la organización social y la capacidad de la biósfera de absorber los efectos de las actividades humanas, pero tanto la tecnología como la organización social pueden ser ordenadas y mejoradas de manera que abran el camino a una nueva era de crecimiento económico”.

Si se lee esta definición con atención, se encontrará que hay varios elementos en juego. Se encuentra el compromiso con las generaciones futuras, pero enseguida se abordan los límites al desarrollo. Obsérvese que se acepta que existen límites a la idea clásica del desarrollo (casi siempre entendida como un crecimiento continuado), pero inmediatamente se indica que éstos son relativos. Esta relatividad se encuentra en los casos donde esos límites son manejables por tecnologías como la organización social. En cambio, los límites ecológicos son más rígidos, dependen de las condiciones de los ecosistemas, y no pueden ser modificados.

Esa diferenciación entre límites, donde unos pueden ser manejados socialmente, y otros son ecológicos, responden a un debate lanzado a inicios de la década de 1970 con los primeros estudios que alertaban sobre la imposibilidad del desarrollo como un crecimiento perpetuo.

El reporte Brundtland avanza unos pasos más, al decir que el manejo de esos límites puede abrir las puertas a una nueva era de crecimiento económico. Esto fue el fenomenal viraje de aquel reporte: por un lado reivindica compromisos con el futuro y reconoce los límites ecológicos, pero por el otro lado defiende la gestión humana, para desembocar, una vez más, en la creencia del crecimiento como desarrollo. Una vez más triunfó el mito del crecimiento perpetuo.

Como la definición de sustentabilidad de 1987 incluye todos esos componentes, dejó contentos a muchos. Los que reclamaban los compromisos morales citaban una y otra vez la referencia a las generaciones futuras, los conservacionistas subrayan los límites ecológicos, y los actores más convencionales respiraron aliviados con la referencia final al crecimiento.

Estas ambigüedades explican la amplia difusión de esa forma de entender el desarrollo sostenible. Es citado y usado por muy diversos actores, con distintos objetivos, y diferentes perspectivas. Al día de hoy, la sustentabilidad se ha diversificado en varias corrientes que interpretan de distinta manera las articulaciones económicas o el concepto de Naturaleza, donde unas posiciones son muy conservadoras y otras pueden ser muy radicales. Por lo tanto, la clave no radica en invocar el concepto de desarrollo sustentable, sino en desentrañar las posturas que se encierran detrás de esa etiqueta.

Información adicional: elementos claves sobre el concepto, y sobre su diversificación en varias corrientes en los últimos años se discuten en el siguiente texto – descargar…

Publicado el 17 de mayo de 2013. Este es un espacio participativo; aportes, críticas y reacciones, escríbame a: embrollodeldesarrollo(arroba)gmail.com

 

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Colombia en el Planeta – Relato de un País que perdió la Confianza


De nuevo nos complace compartir otro de los escritos del analista William Ospina.

COLOMBIA EN EL PLANETA

RELATO DE UN PAÍS QUE PERDIÓ LA CONFIANZA

Por William Ospina

william ospinaLa idea de un gran proyecto cultural que enfrente algunos males viejos de la sociedad colombiana y siembre semillas de reconciliación nació inicialmente de una conversación con Gabriel García Márquez, y ha tomado fuerza en el diálogo con muchos colombianos convencidos de que la cultura y la educación son fundamentales para resolver la tragedia nacional. Este texto es fruto de numerosas conversaciones entre distintos grupos de ciudadanos, de artistas e intelectuales, de expertos en cuestiones sociales y promotores culturales, pero es sólo un borrador, y aspira a que todos sus lectores, en particular los jóvenes, se animen a enriquecerlo con sus aportes y sus objeciones, pero también a que lo transformen en iniciativas artísticas y en tareas culturales.

Al final de su relato Los funerales de la Mama Grande, Gabriel García Márquez puso en labios de su narrador una reflexión singular: Sólo faltaba entonces que alguien recostara un taburete en la puerta para contar esta historia, lección y escarmiento de las generaciones futuras, y que ninguno de los incrédulos del mundo se quedara sin conocerla… Allí sugiere que la historia debería ser contada en primer lugar por sus protagonistas y sólo después por los especialistas; que la historia, antes de convertirse en densos volúmenes, sea elaborada primero como cuento, casi, se diría, como chismorreo de vecinos, en esas tardes largas y espaciosas en que las gentes comunes gozan amonedando en palabras los dramas y las maravillas del pasado y del presente.modernity

Esta actitud hacia la historia es natural en una cultura que siempre encontró en los hechos cotidianos el tema de sus canciones, que supo exaltar las situaciones más comunes en símbolos perdurables. Como esos maestros de Gabo, los juglares vallenatos, Colombia necesita convertir hoy las agitadas circunstancias de su historia reciente en intensos relatos y en cantos conmovidos, para que no se olviden los dolores y los heroísmos de esta época tremenda, y para que el relato mismo sea a la vez bálsamo y espejo, que nos permita dejar de ser las víctimas y empezar a ser los transformadores de nuestra realidad.

Como ha escrito Harold Bloom hablando de la cultura contemporánea, nuestra desesperación requiere el bálsamo y el consuelo de una narración profunda. Esto es válido para los individuos y para los pueblos. Que las personas mayores, a las que una cultura frívola relega y olvida, siendo los portadores de la experiencia y la única vía al futuro, nos cuenten cómo fueron estos campos hace seis o siete décadas, antes de que comenzara el viento cruel que dio origen a las ciudades modernas; que nos cuenten cómo se formaron estas ciudades a las que todavía hoy vemos crecer ante nuestros ojos. Que esos dos millones de desplazados que han llegado a ellas y que han hecho, como quería Fernando González, el viaje a pie por el territorio, refieran la historia reciente del país y puedan elaborarla ayudados por los lenguajes del arte. Que narren, que pinten, que actúen, que filmen, que canten la historia heroica y peligrosa de todos estos años. Que transformen su tragedia en enseñanza y en sentido para todos. Siempre existió en el país esa destreza y ese regocijo con el lenguaje que hizo de los pobladores de los campos narradores extraordinarios. Y los recursos múltiples del arte nos permitirán pronunciar el conjuro, convertir los recuerdos privados en múltiple memoria compartida. Leer el escrito completo

 

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El Instituto Wuppertal para el clima, el ambiente y la energía


Los invitamos a visitar el sitio web del Instituto Wuppertal para el clima, el medio ambiente y la energía cuya frase de presentación dice:

4erden_200px_01“El uso de los recursos de los países indsutriallizados, es como si dispusieramos de cuatro planetas. Sin embargo, nosotros solo tenemos un planeta y debemos cuidar de él. Esto significa que debemos adoptar una forma sostenible de vivir y economizar.”

We invite you to visit the Wuppertal Institute website (for the climate, environment and energy) whose presentation states:

“The industrialised countries use resources as if we disposed of four earths. However we have just one planet and we have to take care of it. This means that we have to adopt a sustainable way of living and economising. (Graphic: VisLab)”

 

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