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Category Archives: Deuda Externa

El consumismo ¿A qué precio vendes tu vida?


 

 

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La Invención del Tercer Mundo – Arturo Escobar


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El “desarrollo”: un discurso político, sin saliva… (Calle 13)


PARA SU DISFRUTE!!

 

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Consecuencias de las políticas neoliberales en el agro argentino


El breve análisis que se hace en este video para el caso del agro en Argentina, bien puede aplicarse a todos los paises de América Latina

Video producido por la organización Educatina

 

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México – Crisis del Modelo de Desarrollo


Y para continuar el debate ofrecemos un breve análisis del caso mexicano

 Carlos Ramírez Por: Carlos Ramírez

A pesar de reformas productivas desde 1979, la economía mexicana sigue padeciendo una falla de origen: el mismo modelo de desarrollo que depende de los ciclos externos y que tiene a México atrapado en tres puntos: la dinámica de siga-pare en el PIB, la dependencia de los choques externos y el límite de 2.5% de PIB para evitar presiones de sobrecalentamiento.
El presupuesto para 2017 basado en recortes de gasto afectará con severidad la economía, tendrá la expectativa de PIB de menos de 2% para este 2016 y menos de 1.5% para 2017 y configura un escenario de desarrollo afectado por la fragilidad de la política económica.
No se trata de un defecto actual de la economía sino de la acumulación de contenciones artificiales de algunas variables y de la posposición de reformas en la estructura productiva. La crisis económica de 1973-1985 se contuvo con un programa de control de las variables inflación-tipo de cambio, pero a costa de desalinear a otras: salarios, impuestos, utilidades, población, política social y gasto público.
El fondo de la crisis se localiza en el agotamiento del modelo de desarrollo basado en la estabilidad macroeconómica, hasta 1973 conocido como desarrollo estabilizador y, luego del breve lapso de desarrollo compartido, de nueva cuenta al desarrollo estabilizador 1982-2018. La clave de este modelo radica en el objetivo prioritario final del tipo de cambio estable a partir del control de la inflación por la vía del manejo artificial de la demanda, es decir, el control de los salarios y gasto público.
El largo periodo 1954-1970 logró tasas promedio de crecimiento económico anual de 6%, con tasas de inflación de 2%. El gasto se ajustaba a los ingresos y la baja corrupción generalizaba permitió una muy profunda política social. Echeverría rompió el modelo con el aumento del gasto público sin ajustar los ingresos fiscales y la inflación presionó la devaluación en 1976, acicateada por la desconfianza política. López Portillo repitió el modelo apoyado en los ingresos petroleros, pero al no impulsar la oferta de bienes y servicios el dinero petrolero se lo comió la inflación. 
El ciclo neoliberal de De la Madrid a Peña Nieto volvió a meter a control la inflación por el lado de la demanda y liberó los controles productivos para aumentar la oferta, pero la respuesta fue menor porque la planta industrial estaba incapacitada para aumentar la producción. Por eso abrió la frontera a la libre importación y firmó el tratado de comercio libre, y el aumento en la oferta disminuyó la inflación y volvió a someterse a control el tipo de cambio.
El problema, sin embargo, fue que el modelo neoliberal aumentó la pobreza, redujo la cobertura de la política social y el control salarial no impulsó la producción. Y el país entró en el ciclo siga-pare-siga: el PIB aumenta hasta que presiona la inflación y entonces se induce la desaceleración para controlar la inflación y luego otra vez a crecer. 
La presión inflacionaria, la especulación con divisas y la desconfianza en el gobierno han sobrecalentado la economía y hay que enfriarla con desaceleración y recortes. Y así seguiremos con ciclos cortos de estabilidad-inestabilidad, mientras no se tome la decisión de replantear la totalidad de la política de desarrollo y la política económica neoliberal. En este escenario, el destino de México será crecer entre 1%-2.5% cuando se necesita regresar al 6%.
Tomado de https://www.debate.com.mx/opinion/Crisis-de-modelo-de-desarrollo-20161015-0150.html
 

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¿Es Nueva Zelanda un modelo de desarrollo para Uruguay?


¿Es Nueva Zelanda un modelo de desarrollo para Uruguay?

17.Oct.2016

En esta nota argumentaré que lo fue en el pasado, pero debería dejar de serlo, afirma Jorge E. Álvarez, Doctor en Historia Económica. Profesor Adjunto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Programa de Historia Económica y Social, Unidad Multidisciplinaria.

¿Por qué Nueva Zelanda fue un modelo para Uruguay? Porque a pesar de sus similitudes, como el tamaño de la población, la especialización primario-exportadora y la superficie territorial destinada a la producción agraria, Nueva Zelanda logró en el largo plazo mejores resultados que Uruguay en dimensiones relevantes para el desarrollo. A modo de ejemplo: un sistema agrario de pequeñas y medianas propiedades con altísimos niveles de productividad; un desarrollo regional más equilibrado que se expresa en una mejor distribución territorial de la población; un sistema educativo con más altos niveles de cobertura en los tres niveles de formación; una sociedad más equitativa en la distribución de los ingresos que alcanzó más altos niveles de bienestar para su población. Buscando comprender (y adaptar) la clave del éxito neozelandés, los uruguayos hemos mirado desde hace más de medio siglo ese ejemplo con la ilusión de superar los obstáculos que nos han hecho vivir por debajo de lo que consideramos nuestro propio potencial como país.

¿Por qué Nueva Zelanda no debería ser más un modelo para Uruguay? Porque los propios neozelandeses ven con preocupación cómo son cada vez más pobres, menos productivos y menos competitivos en la economía mundial. La principal paradoja de la economía neozelandesa muestra que, a pesar de estar ubicada en los primeros lugares del ranking mundial en variables consideradas relevantes para el desarrollo como la calidad democrática, el respeto a los derechos de propiedad, los bajísimos niveles de corrupción, de carga impositiva y gasto público como porcentaje del PBI, el país no ha logrado detener su caída en el ranking mundial de ingresos por habitante (Callaghan, 2009; Easton, 1997). Este proceso de rezago relativo es un rasgo que Nueva Zelanda comparte con Uruguay.

Si se consideran los niveles de PBI per cápita que reportan las estadísticas históricas (Bértola et al, 1998; Briggs, 2007; Maddison-Project, 2013) Nueva Zelanda y Uruguay integraron, a inicios del siglo XX, el grupo de los países más ricos del mundo. Esta posición se debió a que las dos economías tienen excelentes condiciones naturales para la producción agraria y se especializaron en la producción y exportación de un rango limitado de productos ganaderos (carnes, lanas, cueros, lácteos) que gozaron de posiciones de privilegio en los mercados de las economías desarrolladas de Europa. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, ambos países cayeron marcadamente en el ranking mundial de ingresos por habitante. Este declive ha sido interpretado como el resultado de las dificultades para adaptarse a los cambios que experimentó la economía mundial desde la segunda posguerra, en particular la pérdida de dinamismos de la demanda a escala global de los bienes que exportan ambos países. Un análisis a largo plazo pone en evidencia que, más allá del alza de los precios y el empuje de la demanda internacional de bienes intensivos en recursos naturales que tuvo lugar en la última década, la pérdida secular de dinamismo de la demanda internacional de bienes primarios fue erosionando las bases de la competitividad histórica de ambos países, sustentada básicamente en la productividad de la tierra. La expresión de este rezago relativo es que ambos países se especializaron en actividades con bajos niveles salariales y bajos niveles de productividad, mostrando serias dificultades para diversificar la economía (Skilling, 2009; Bértola et al, 2014). En última instancia, la brecha creciente de los niveles de ingresos por habitante de Nueva Zelanda y Uruguay con relación a los países desarrollados ha sido definida como una brecha de conocimiento, de tecnología (Hendy and Callaghan, 2013; Bértola et al, 2014).

¿Qué modelo para ambos países? En la actualidad los neozelandeses debaten su modelo de desarrollo asumiendo que deben cambiar el patrón de especialización agraria, quebrar la dependencia del sector primario y expandir la base exportadora aumentando la participación de sectores y bienes basados más en conocimiento que en recursos naturales (Hendy and Callaghan, 2013). El debate enfrenta visiones e intereses, pero se realiza sin olvidar que en aquel país, como en el nuestro, el sector primario sigue teniendo ventajas para desarrollar conocimiento y agregar valor en áreas clave como la biotecnología, la electrónica y las propias tecnologías de la información y las comunicaciones (Oram, 2009) ¿Acaso no es hora de encarar este debate en Uruguay, lejos de posturas fundamentalistas, asumiendo que de esto depende el éxito de nuestro futuro desarrollo?

Referencias

Bértola, L., Calicchio, L., Camou, M. M., & Rivero, L. (1998). El PBI uruguayo 1870-1936 y otras estimaciones: Facultad de Ciencias Sociales, Programa de Historia Económica y Social.
Bértola, L., Isabella, F., & Saavedra, C. (2014). El ciclo económico del Uruguay, 1998-2012. In P. d. H. E. y. Social (Ed.), Documento de Trabajo (pp. 129). Montevideo, Uruguay: PHES.
Briggs, P. (2007). Looking at the numbers. A view of New Zealand economic history. New Zealand. New Zealand: NZIER.
Callaghan, P. (2009). Wool to Weta. Transforming New Zealand’s culture and economy. Auckland, New Zealand: Auckland University Press.
Easton, B. (1997). In stormy seas : the post-war New Zealand economy. Dunedin, New Zealand: University of Otago Press.
Hendy, S., & Callaghan, P. (2013). Get off the Grass: Kickstarting New Zealand’s Innovation Economy. Auckland, New Zealand: Auckland University Press.
Maddison-Project. (2013). The Maddison Project Database. http://www.ggdc.net/maddison/maddison-project/home.htm
Oram, R. (2009). New Zealand’s Prosperity. In P. Callaghan (Ed.), Wool to Weta. Transforming New Zealand’s culture & economy (pp. 130-137). Auckland, New Zealand: Auckland Univesity Press.
Skilling, D. (2009). New Zealand’s Prosperity. In P. Callaghan (Ed.), Wool to Weta. Transforming New Zealand’s culture & economy (pp. 120-130). New Zealand: Auckland University Press.

Fuente: http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_302394_1.html

Última imágen tomada de http://www.quedesarrollo.uy

 

 

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La crisis griega: el banquete de los Buitres Financieros


La crisis griega: el banquete de los Buitres Financieros

Fondos como Dart Management y Elliot Associates han salido beneficiados de la crisis griega y del empobrecimiento de su población, sin que ninguna institución haya puesto freno a sus prácticas.

Por Juan Hernández Vigueras – Consejo Científico de ATTAC España 

   Al inicio de una de las peores crisis de su historia, Grecia atrajo a los buitres financieros porque les ofrecía una gran oportunidad de hacer dinero. El elevado déficit presupuestario público hacía temer que Grecia incumpliera el servicio de la deuda soberana, es decir, el pago de intereses y amortizaciones. Como resultado, entre 2011 y 2012 los bonos griegos se vendían a un precio medio del 50% del valor nominal. Y a esos precios o inferiores, esos fondos especulativos compraron en torno a 50.000 de euros millones en deuda griega, según la prensa internacional.

La Troika –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional– intervino para inyectar dinero a la economía griega, pero a cambio exigió la aplicación de un paquete de austeridad y reestructuración de la deuda griega, es decir, la reorganización de los pagos de esa enorme deuda con el fin de hacerla más sostenible, con una quita que la redujera. Grecia recibió dos paquetes de ayuda por un total de 240.000 millones de euros, condicionados a un plan de privatización masiva para las empresas públicas y recortes de las pensiones, la educación, la asistencia sanitaria, funcionarios y una reestructuración de la deuda externa. Sin embargo, aunque principalmente los grandes bancos europeos, aseguradoras y gestores de patrimonios tendrían que haber soportado el grueso de las medidas de restructuración como tenedores de los bonos, fue el pueblo griego el que soportó las duras medidas de austeridad que, particularmente, tocaron a los sectores más vulnerables de la sociedad.

 Indignante…

Mucha presión sobre un pueblo sin soberanía

Los bancos con bonos griegos consiguieron un trato ventajoso en general, porque el valor nominal de los nuevos bonos recibidos en el canje por los viejos, era muy superior a su precio en el mercado en ese momento. No sólo los grandes bancos recibieron un buen precio por sus bonos canjeados, sino que el 49% del dinero de la ayuda financiera concedida a Grecia por la Troika sirvió ante todo para pagar a los bancos alemanes y franceses que tenían los bonos griegos, verdaderos beneficiarios del rescate.

Y además, se benefició a fondos buitre tan conocidos como Dart Management y Elliot Associates –que desde hace tres años acosan a Argentina– que hicieron dinero con sus estrategias de compra de deuda con descuento en las Bolsas, con el propósito de utilizar la vía judicial llegado el caso para lograr el pago del valor nominal íntegro. Junto con otros pocos inversores rechazaron el canje y la quita y amenazaron con demandar al gobierno griego ante los tribunales estadounidenses; a pesar de que el acuerdo de reestructuración de la deuda fue aceptado entonces por el 95,7 por ciento de los bonistas.

En conjunto, los tenedores de bonos disconformes conservaban más o menos 6.400 millones de euros en bonos griegos y estaban dispuestos a luchar por su negocio. Dado el temor a una batalla legal y sin un gobierno electo en su lugar, Grecia pagó a algunos fondos buitre el valor nominal sin quita, logrando estos un sustancioso beneficio porque habían comprado la deuda con descuento; otros fondos cobran intereses por el 100 por cien del nominal de sus bonos. Como recordaba el periódico The New York Times, Dart Management sigue siendo un “fondo de inversión confidencial” domiciliado en las Islas Caimán; subrayando su notoriedad como fondo buitre con un largo historial de compra de bonos de los países en dificultades o casi en bancarrota, y si no se les paga, demandan a los gobiernos por el valor nominal del crédito. Asimismo, junto con otro fondo poderoso, Elliott Associates, perfeccionaron esa estrategia durante las diversas crisis de la deuda de América Latina en los últimos años.

Mientras grandes bancos y fondos buitre hacían negocio con la crisis griega, ya en 2013, las estadísticas mostraban que los griegos eran, en promedio, casi un 40% más pobre de lo que eran en 2008; y los “nuevos pobres” salen de la clase media. Como es sabido, Grecia es uno de los países más empobrecidos de la Unión Europea. Pero estos negocios financieros han seguido; y aprovechando la incertidumbre de unas duras negociaciones, como cuento en mi página web, en junio de 2015 fondos buitre estaban adquiriendo bonos griegos devaluados, a la espera de que al final se negociara también una nueva reestructuración de una deuda griega insostenible.

Artículo publicado en DiagonalPeriódico

La Europa Opaca de las Finanzas

Fuente http://www.attac.es/2015/07/20/la-crisis-griega-el-banquete-de-los-buitres-financieros/

 

 

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