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Falleció Maya Angelou


Lamentamos profundamente el fallecimiento de Maya Angelou, la semana pasada y como un sencillo homenaje, compartimos el siguiente video (con la traducción y subtítulos en español gracias a Ade C., una de nuestras colaboradoras) y un texto, tomado del Diario El País (España)

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Por Diego E. Manrique (28 de mayo, 2014)

No hay comparaciones posibles. Maya Angelou, que falleció este miércoles, a los 86 años, alcanzó una popularidad inimaginable para cualquier escritora perteneciente a una minoría. Funcionó, es cierto, el toque mágico de Bill Clinton, que tuvo el acierto de elegirla para que recitara uno de sus poemas en la inauguración de su primera presidencia, en 1993, colocándola inmediatamente en el mainstream cultural.

El sureño Clinton, que alardeaba de ser el primer « presidente negro », gracias a su afinidad con los afroamericanos, sabía lo que se hacía. Maya tenía una vida fabulosa, quizás incluso demasiado. Con el tiempo, se discutiría la veracidad de mucho de lo que cuenta en sus siete libros de memorias pero ella siempre se escudó detrás de una buena coartada: escribía “ficción autobiográfica”.

Maya Angelou 1Había sufrido una infancia desdichada y una juventud truculenta. Marguerite Ann Johnson, nacida en St. Louis en 1928, creció entre las ruinas un matrimonio roto y fue violada a los siete años por el novio de su madre; tras la denuncia, el miserable apareció asesinado (en los barrios negros, a veces se aplicaba una justicia implacable). Al terminar la Segunda Guerra Mundial, ya con un hijo a su cargo, se buscó la vida en San Francisco: entre muchos oficios, ejerció de prostituta y proxeneta.

En 1951, tras casarse con Tosh Angelos, un músico amateur de origen griego, derivó hacia el mundo del espectáculo. Fue bailarina y cantante, bajo el apodo de Maya Angelou. Una gira por Europa, cantando en la ópera Porgy and Bess, sirvió para que ampliara sus horizontes culturales ; en París conoció al esquivo James Baldwin, figura emblemática de la literatura negra. Aprovechó la moda del calipso caribeño para grabar un LP en 1957, titulado Miss Calypso, e incluso apareció en una película de serie B, Calypso heat wave.

Como un Zelig, a partir de 1959 parecía estar en los puntos más candentes en el momento adecuado. Implicada en la pelea por los derechos civiles, se ganó la confianza de Martin Luther King. Formó pareja con el activista sudafricano Vusumzi Make, lo que le permitió contemplar en primera fila el proceso de la independencia de los estados africanos. Vivió en El Cairo y en Acra ; en la capital de Ghana trató a Malcolm X y se adaptó tanto al mundo universitario como a los medios de comunicación, experiencias que utilizó a su vuelta a Estados Unidos. Tras realizar una serie de documentales para la National Educational Television, Black, blues, black!, publicó en 1969 su primera autobiografía, I know why the caged bird sings, el resultado del reto de un editor blanco.

Sé por qué canta el pájaro enjaulado sería un éxito inmediato y ha continuado en catálogo hasta hoy, abriendo una prolífica carrera literaria. Que Maya alternó con trabajos para el cine –apareció en la serie Raices– y canciones para Roberta Flack y otros artistas. En 1973, volvió a descolocar a la radicalidad negra al casarse con Paul du Feu, exesposo de la feminista australiana Germaine Greer.

Intimó en 1979 con una desconocida presentadora de Baltimore, Oprah Winfrey, que se transformó en su discípula ; Oprah admiraba su capacidad para la supervivencia, su habilidad para hacerse un lugar en mundos anteriormente reservados para los hombres blancos con estudios, su populismo literario. Winfrey, ya elevada a reina de la televisión estadounidense y creadora de su propio Club del Libro, resultaría un vital apoyo para Maya Angelou.

Maya Angelou 2Y es que Angelou se vio envuelta en infinitas controversias, literarias y políticas. Desde los ochenta, ejerció como inquieta profesora de universidad y conferenciante. Sus libros eran lectura obligatoria para muchos estudiantes pero también fueron rechazados por numerosas asociaciones de padres, debido a su carga de sexualidad y su irreverencia religiosa. La bendición de un Clinton en la cumbre de su popularidad abrió la temporada de los premios, que culminó en 2011 con la máxima condecoración de Estados Unidos, la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada por Barack Obama. Fiel a su espíritu guerrero, ella no dejó de mencionar que, en las primarias demócratas se había inclinado por Hilary Clinton.

 

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Del Desarrollo a la Autonomía (Porto Gonçalves)


DEL DESARROLLO A LA AUTONOMÍA – LA REINVENCIÓN DE LOS TERRITORIOS (Carlos Walter Porto-Gonçalves)

Junio 2009

autonomíaEl desarrollo como noción colonial: la idea de desarrollo se mantiene como un referente fuerte, incluso entre los críticos del capitalismo. Esa idea-fuerza se presenta como si fuese natural y, por tanto, como si no tuviese una génesis histórica y un lugar de origen muy específico.

El desarrollo ganó el mundo en el contexto de la post guerra, cuando el Sr. Harry Truman, entonces Presidente de EE.UU., y el naciente Banco Mundial de Reconstrucción y Desarrollo, comenzaron a definirnos como subdesarrollados por tener una renta per cápita por debajo de US$ 100 y estar sin-capital, sin-escolaridad, sin-conocimiento, sin-tecnología, sin-urbanización. Es decir, cuando pasamos a ser analizados no por lo que éramos, sino por no ser iguales a los que nos caracterizaban como tales, quienes disponían del capital, del conocimiento, de la tecnología, del ideal urbano al que habríamos de convertirnos.

Reinvencion Territorios 

En fin, el desarrollo es una idea colonial en el sentido más preciso de la palabra. Hasta los años ‘50, nadie quería desarrollar a nadie y los países europeos hablaban abiertamente de colonizar África y Asia, donde estaban sus colonias. Incluso los primeros documentos que propusieron la creación del Banco Mundial decían explícitamente que se trataba de un banco de reconstrucción y no de desarrollo (Pereira, 2009). Hasta mediados de los años ‘50, la cartera de inversiones del Banco Mundial fue básicamente destinada a la reconstrucción de Europa y poco o nada a las “áreas subdesarrolladas” (Truman). Fue la ola descolonizadora desencadenada por los pueblos africanos y asiáticos en la post guerra, la que proporcionó las condiciones para que los países que perdían sus colonias reinventen esa noción colonial, que pasó a dividir el mundo entre los que eran desarrollados y los subdesarrollados, estableciendo que estos deberían seguir el modelo de aquellos. Para contunuar leyendo click en Del Desarrollo a la Autonomía – La Reinvención de los Territorios

Imágenes tomadas de http://www.idearia.infohttp://www.geografiacriticaecuador.wordpress.com
 

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Conocer desde el Sur – Boaventura de Sousa Santos


Hoy les compartimos el libro de Boventura de Sousa Santos – CONOCER DESDE EL SUR – UNA CULTURA POLÍTICA EMANCIPATORIA (2008) publicado por primera vez en el año 2006 por el Programa de Estudios sobre Democracia y Transformación Global y Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú y re-editado esta ver por CLACSO.

 

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“Quizás hoy más que nunca los problemas más importantes de cada una de las ciencias sociales, lejos de ser específicos, coinciden con aquellos que las ciencias sociales afrontan en general. Incluso algunos de estos problemas son también característicos de las ciencias naturales, lo cual me lleva a pensar que son síntomas de una crisis general del paradigma de la ciencia moderna.

En este capítulo examinaré un problema que puede ser formulado mediante la siguiente pregunta: ¿por qué se ha vuelto tan difícil construir una teoría crítica? Este es un interrogante que la sociología comparte con el resto de las ciencias sociales. Como primera medida formularé el problema e identificaré los factores que contribuyeron a que fuera particularmente importante durante la década de los 90. Posteriormente sugeriré algunas pistas para la solución de este problema. Asimismo, a lo largo de estos párrafos expondré en detalle lo que entiendo por posmodernismo de oposición.”

Para acceder al texto completo click en Conocer desde el sur – Santos Esperamos que lo disfruten!

 

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El Fantasma del Desarrollo


Les ofrecemos hoy el artículo titulado El Fantasma del Desarrollo del sociólogo peruano Anibal Quijano que ha trabajado particularmente sobre los conceptos de “Raza” y “Colonialidad del Poder”.

Algunas de sus afirmaciones son:
“Immanuel Wallerstein ha señalado más de una vez que lo que se desarrolla no es un país – una definida jurisdicción estatal sobre un territorio y sus habitantes – sino un patrón de poder o, en otros términos, una sociedad.” (pp. 2)

“En América Latina, fueron dos, como se sabe, las más difundidas vertientes del debate. La ‘teoría de la modernización’, acuñada principalmente en Estados Unidos y asociada al estructural-funcionalismo; la otra, que podría reconocerse como la ‘teoría del imperialismo capitalista’ (…) La primera de aquellas vertientes (…) otorgó a la cultura la condición de sede y fuente de las explicaciones acerca de las diferencias entre los grupos humanos respecto del ‘desarrollo’ “.

Tal cultura se refería, sobre todo, a la manera de conocer y a la ideología, en especial la religiosa. Los ‘desarrollados’ eran ‘modernos’, ‘racionales’ y ‘protestantes’. Los ‘subdesarrollados’ eran ‘tradicionales’, no-protestantes, con racionalidad pre-moderna, si no francamente ‘primitivos’. Algunos de los rasgos específicos de la moderna sociedad capitalista en los países ‘centrales’ “…(pp. 7)

Se pregunta además “…si dadas las actuales características y tendencias mundiales de dicho patrón de poder – o en otros términos su “globalización” – es todavía realista para los latinoamericanos tentar el “desarrollo” capitalista en nuestros países…” (pp. 4)

¿Por qué en algunas áreas se han formado y desarrollado estados-nación modernos y no en otras? ¿Qué ha ocurrido en y con América Latina respecto de esta cuestión? (pp. 4)

 

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Colombia se destaca como caso patético de las consecuencias nefastas del modelo neoliberal: David Harvey


POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ

El sistema capitalista se agotó porque no está funcionando para el bienestar de la gente, por ello es urgente pensar en una transición de largo plazo a partir del cambio de patrones culturales, relaciones con la naturaleza y redefiniendo las formas tecnológicas y organizativas de producción, intercambio y consumo. El planteamiento es del reputado sociólogo urbano, geógrafo e historiador social inglés David Harvey, uno de los más connotados intelectuales de la izquierda de prestigio mundial en desarrollo de su participación como conferencista en el V Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires.

Harvey dictó en este Encuentro un seminario especial sobre los desequilibrios estructurales y alternativas al capitalismo, así como participó de un panel con otros expositores para analizar la nueva estructura de la crisis mundial y América Latina.

Su visión crítica de la crisis capitalista da luces respecto del límite al que ha llegado el mundo por culpa de un sistema codicioso, criminal y depredador que no tiene límites.

Este científico social marxista nacido en Kent, Inglaterra, en 1935, actualmente profesor de la Universidad de Nueva York y catedrático visitante de London School of Economics, es conocido además por sus formulaciones en torno al Derecho a la Ciudad y a la Acumulación por desposesión.

Autor de varios trabajos ya clásicos sobre urbanismo y la dinámica espacial del capitalismo, cuenta también con investigaciones que constituyen contribuciones importantes a la teoría económica. Ha escrito una obra de referencia en el campo de la crítica cultural: La condición de la postmodernidad. Se doctoró en la Universidad de Cambridge en geografía histórica y obtuvo un post doctorado en la Universidad de Uppsala, Suecia, en 1961.

ESPECULACIÓN A EXPENSAS DEL ESTADO

El Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET recogió sus planteamientos durante las intervenciones que realizó en el certamen académico internacional convocado por la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo, en la siguiente síntesis:

¿Cómo detener la acumulación de la riqueza mundial?, esa es la pregunta que hay que hacer, sostiene David Harvey, puesto que es irónico que en medio de la crisis civilizatoria que ha causado el capitalismo, haya hoy más millonarios en el mundo que hace tres años, y a los bancos, los grandes especuladores, ahora les vaya muy bien a expensas del Estado. Es decir, “se avala a los bancos y se le pega a la gente”.

La crisis económica que enfrentan actualmente Estados Unidos y Europa se debe en buena medida a la riqueza de los multimillonarios, mientras tanto, los pobres se han multiplicado por diez.

Eso quiere decir que el neoliberalismo se está profundizando en algunos aspectos, en el sentido de que es un proyecto de clase que consolida poder político y económico, explica.

Para el capitalismo las crisis son necesarias porque sus grandes beneficiarios renuevan su posición. Si bien las crisis se mueven geográficamente de un lado a otro y de manera rápida, no resuelven nada. En efecto, de la crisis inmobiliaria se va a la crisis del sector financiero y así sucesivamente.

Lo peor, sostiene el reputado geógrafo inglés, es que “vamos a ver al Fondo Monetario Internacional (FMI) hacer más de lo mismo en el futuro: implementando feroces medidas de austeridad que están llevando a una enorme disminución de los niveles de vida de los ciudadanos”.

Harvey no sólo acusa a la desregulación del sector financiero como uno de los factores que llevaron al descalabro actual, sino que advierte que la supremacía del capital concentrado sobre las decisiones políticas seguirá siendo un impedimento para salir de la crisis.

LA IRRACIONALIDAD CAPITALISTA

El sistema capitalista está basado en el crecimiento. En general, la tasa mínima de crecimiento aceptable para una economía capitalista saludable es del tres por ciento. El problema es que se está poniendo cada vez más difícil sostener esa tasa sin recurrir a la creación de variados tipos de capital ficticio, como viene ocurriendo con los mercados de acciones y con los negocios financieros en las últimas dos décadas. Para mantener esa tasa media de crecimiento, sostiene Harvey, será preciso producir más capital ficticio, lo que provocará nuevas burbujas y nuevos estallidos de las burbujas. Un crecimiento compuesto del tres por ciento exige inversiones del orden de los 3 billones de dólares.

En Estados Unidos se quiere hacer pagar el costo de la crisis económica a los sectores más vulnerables de la población mediante la reducción de programas sociales y la disminución de los impuestos a los sectores más adinerados como ocurrió en los gobiernos conservadores de Reagan y W. Bush. El propósito de estas medidas de claro tinte neoliberal es lograr el rescate de las instituciones financieras, las causantes de la crisis, lo que también se busca hacer en Europa.

Harvey da un ejemplo más de la irracionalidad capitalista: en enero de 2008, dos millones de personas perdieron sus casas en los Estados Unidos. Esas familias, en su mayoría pertenecen a las comunidades afroamericanas y de origen hispano, perdieron, en total, aproximadamente 40 mil millones de dólares. En aquel mismo mes, Wall Street distribuyó un bono de 32 mil millones de dólares entre aquellos “inversores” que provocaron la crisis. Una forma peculiar de redistribución de la riqueza, que muestra que, con esta crisis, muchos ricos se están haciendo más ricos.

El mundo capitalista vive bajo la dictadura de los bancos centrales y las instituciones financieras de carácter privado tienen simplemente la finalidad de utilizar el dinero de la gente para especular. Simultáneamente, el capitalismo no puede funcionar sin su infraestructura típica: carreteras, puertos, edificios y fábricas. La gran pregunta es cómo se construyen estas infraestructuras y en qué medida contribuyen a la productividad en el futuro. En Estados Unidos se habla mucho de puentes que van a ninguna parte. Hay intereses muy grandes de los lobbistas de la construcción que quieren construir sin importar qué. Pueden corromper gobiernos para hacer obras que no van a ser de uso para nada.

Una parte de la explicación de la crisis en Grecia y España puede vincularse con estas malas inversiones en infraestructura, afirma Harvey. Grecia es también un caso típico con los Juegos Olímpicos, grandes obras de infraestructura que ahora no se usan. En la mitad del siglo XX la red de caminos y autopistas, en Estados Unidos, fue muy importante para el mejoramiento de la productividad. Algo similar se observa actualmente en China, con caminos, ferrocarriles y nuevas ciudades, que en los próximos años van a tener un alto impacto en la productividad.

FRENAR LA ACUMULACIÓN DEL CAPITAL

El imperativo de las fuerzas sociales y los sectores de izquierda, advierte este científico social, debe ser frenar la acumulación del poder capitalista, porque esta crisis es de la abundancia que se está ahogando en su propia dinámica.

Hay que superar “la ética neoliberal” que proclama el sálvese quien pueda. Para el neoliberalismo, explica, la educación, la salud y la garantía efectiva de los derechos sociales es problema de cada una de las personas, por lo cual busca externalizar los costos.

Pero al mismo tiempo, también busca desregularizar todo lo que le ponga freno a la explotación tanto de la naturaleza como de los recursos humanos y públicos. El capitalismo ha logrado en su afán desmedido de acumulación transformar la vida de la naturaleza en algo muerto. La explotación capitalista es a todas luces inmoral, basta con ver las condiciones de vida de los pobres del mundo.

CHINA

En China, por efecto de la crisis norteamericana, la respuesta fue hacer grandes proyectos de infraestructura de inmediato. Además, el gobierno centralizado de China tiene enorme poder sobre los bancos. Dio la orden: “den préstamos para estas obras a gobiernos municipales y a los privados que estaban haciéndolas”. El gobierno central de los Estados Unidos no puede hacer eso. Se mantiene diciéndoles a los bancos: “presten” y los bancos dicen: “no”. China está creciendo a ritmos del 10 por ciento y Estados Unidos está por el piso.

LA AUSTERIDAD ES CONTRAPRODUCENTE

En concepto de Harvey, “La austeridad es algo totalmente erróneo. En primer lugar, por las diferencias de impacto entre clases sociales. En general, las clases más bajas son las más damnificadas. Además, las clases más bajas, cuando tienen dinero, lo gastan, mientras que las clases altas lo usan para generar más dinero y no necesariamente para hacer cosas productivas. Hay que pensar qué es lo que realmente necesitamos para tener una buena vida, y muchas de las cosas que pensamos del consumo son una locura; es dilapidar recursos, naturales y humanos. Hay que pensar cómo hacemos en el largo plazo para que la humanidad pueda vivir dignamente, tener vivienda, salud, alimento, logrando una vida estable y razonable”.

LA REACCIÓN DE AMÉRICA LATINA

En concepto de Harvey, en América Latina la reacción de los gobiernos ha sido mucho más sensible a la crisis que lo que se observa en los Estados Unidos y Europa. En Europa, dice, hay un gran conflicto entre los países más grandes y los más chicos. Alemania, que por razones históricas tiene una obsesión con el tema de la inflación, impone el tema de la austeridad. El triunfo de un gobierno conservador en Inglaterra también fortalece la idea de austeridad. Por eso, no sorprende que Europa esté estancada, mientras China está creciendo fuerte.

En Suramérica destaca a Colombia como caso patético de las consecuencias nefastas del modelo neoliberal. “La historia de Colombia es terrible porque es un claro ejemplo de acumulación por desposesión”, señala Harvey, pues los gobiernos de este país andino han entregado el territorio a las transnacionales minero-energéticas para su explotación, las cuales a su vez son protegidas por el ejército y cuentan con todas las garantías y gabelas del Estado colombiano.

POSIBILIDAD A CORTO PLAZO PARA EL CAPITALISMO

Si el capitalismo quisiera salvarse debiera volcar hacia políticas keynesianas en vez de adoptar medidas de austeridad, advierte Harvey. Lo que ocurre, sostiene, “es que las clases que ostentan el poder económico están más interesadas y preocupadas por salvarse a sí mismas”.

Hay una posibilidad de corto plazo para el capitalismo, agrega, y es adoptar el libreto keynesiano para lo cual es necesario ponderar a los trabajadores de forma que logren recuperar sus ingresos. “Esto está comenzando a ocurrir en China. Los movimientos sociales están creciendo en las fábricas y los salarios han aumentado en un 20 o 30%. Esta para mí es una solución a corto plazo, pero no creo que sea sustentable en el futuro, porque la solución keynesiana no puede ser permanente, siempre ha sido contracíclica. Pero en este momento no tenemos esa posibilidad por lo que la solución a largo plazo debe ser encontrar un camino alternativo para organizar la producción y el consumo en torno a un juego de mecanismos distintos a los del capitalismo de libre mercado”.

ES URGENTE PENSAR EN UNA TRANSICIÓN

Harvey se pregunta, ¿por qué debemos ser anticapitalistas?, y a renglón seguido responde con una frase que pronunció el sacerdote de la Teología de la Liberación y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal cuando le indagaron por qué es marxista. “Porque leí los evangelios”, fue su categórica respuesta.

El capitalismo con crecimiento es insostenible, por eso es urgente pensar en una transición a largo plazo. Si bien tras la caída del Muro de Berlín, hablar de anticapitalismo se tornó prohibido, los muros del capitalismo siguieron incólumes pero excluyendo, provocando crisis, pobreza, hambre, destrucción ambiental, guerras, explotación, señala Harvey.

“Por eso necesitamos alternativas al capitalismo”, insiste. Históricamente esas alternativas son el socialismo o el comunismo. El primero terminó transformándose en una forma menos salvaje de administración del capitalismo; el segundo fracasó. Sin embargo, esos fracasos no son una razón para desistir porque las crisis del capitalismo se están volviendo cada vez más frecuentes y más graves.

“La visión a largo plazo es pensar en una transición a partir del capitalismo”, sostiene, por lo que “la izquierda en el mundo debe cambiar sus patrones mentales, así como las universidades necesitan también de un cambio radical” que posibiliten una nueva y más humana solución.

Como primera medida, Harvey señala que no se pueden realizar transformaciones revolucionarias sin modificar, como mínimo, las concepciones mentales y culturales.

Esa transición, explica, debe comenzar poniendo impuestos a los ricos y a las corporaciones, y tornar a los bancos que hoy son simplemente especuladores en comunitarios.

Se requiere, además, de otros factores como redefinir las formas tecnológicas y organizativas de producción, intercambio y consumo; modificar las relaciones con la naturaleza; las relaciones sociales entre las personas; las concepciones mentales del mundo, reagrupando saberes y niveles de interpretaciones culturales y de creencias; darle un nuevo enfoque a los procesos de trabajo y de producción de bienes específicos, geografías, servicios o afectos; fortalecer las agencias institucionales, legales y gubernamentales; y darle un nuevo encuadramiento a la vida cotidiana que sostiene la reproducción social.

El movimiento anticapitalista tiene que luchar en todas esas dimensiones y no solamente en una de ellas como muchos grupos hacen actualmente, colige Harvey, para evitar que el mundo se siga autodestruyendo y de esta manera, la humanidad tenga otra oportunidad sobre el planeta tierra.

Buenos Aires, octubre de 2011.

(Imágenes tomadas de la lahistoriadeldia.wordpress.com; Transnational Institute, tmi.org y peoplesworld.org)

 

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Educación y Modelo de Desarrollo (2)


Un golpe a las Farc sería que el Presidente se sentara con los estudiantes a armar un mejor país. (Ricardo Silva Romero)

Aquí están los estudiantes, señor Presidente, aquí están dándole la cara. Aquí están, sin capuchas ni piedras en la mano, mirándolo fijamente a los ojos: de aquí nadie los mueve hasta que su gobierno en verdad oiga lo que están diciendo. Su ministra de educación, cansada de la indignación que despertó su aparatoso intento de reformar el sistema de formación superior, abrumada por aquellas marchas mansas que evitan con gracia los lugares comunes, llegó a decirles: “Vuelvan a sus clases: no saben el daño que le hacen al bolsillo de sus papás”. Su ministro del interior les mandó a pedir que dieran el debate en el Congreso: “Ese es el escenario natural”, les explicó, “las protestas estudiantiles no tienen sentido”. Y usted, que sabe que Colombia aún es un croquis, les preguntó: “¿Por qué protestan si no hay nada para protestar?”, como si hubiera llegado tarde a la película.

Pero ellos siguieron marchando, señor Presidente. Y seguirán de pie porque tienen claro que no deberían estar pagando dos veces por un mismo derecho, porque han descubierto que decir lo que se piensa no es un acto subversivo y porque tienen toda la razón.

Quizás no haya que pintarle los cachos del diablo a su fotografía, señor Presidente. Pero es cierto que su empantanado proyecto de ley, “por el cual se regula la prestación del servicio público de la educación superior”, busca a medias lo que hay que buscar a fondo: que los cupos se multipliquen, que la calidad por fin se eleve, que el aprendizaje deje de ser un privilegio, que los institutos tecnológicos alcancen la dignidad que tanto les falta y que los principios del buen gobierno se tomen el sector. Como dicen los estudiantes, en una lengua anterior al pragmatismo, no se llega a ninguna de las metas que usted pretende por ninguno de los caminos reparchados que usted propone: jamás tendremos un país de iguales si no tomamos, entre todos, la decisión de invertir en la educación mucho más de lo que invertimos en la guerra.

Oiga a los estudiantes, Presidente, óigalos bien. Simplemente le están recordando que sus familias no han tenido ni tendrán con qué pagar unas clases que los conviertan en prójimos de los afortunados: que si Colombia no sigue el ejemplo de Brasil, si el Estado -esa extraña manera de decir “nosotros”- no le apuesta diez veces más de su presupuesto a la educación, si no saca de su bolsillo remendado esa “cobertura con calidad” con la que todos estamos de acuerdo, si no construye los salones ni los profesores que se necesitan y no entiende que para darle valor a la formación técnica no es necesario menospreciar la formación universitaria, seguiremos siendo un país de siervos sin nada sometidos por “los benditos créditos educativos”: una larga fila que no va a dar a ninguna ventanilla.

Entienda a los estudiantes: son personas nuevas. Aún no se resignan a vivir a pesar de los gobiernos ni se acostumbran a pagar impuestos para nada. Todavía no les parece normal tener que comprar de nuevo la seguridad, la enseñanza, la salud. Tienen la rara idea de que el Presidente de la República es su empleado.
Y creen que lo que llaman “el mundo real” es una excusa: que el mundo es lo que sea que uno quiera. No son los mismos estudiantes de siempre, Presidente, saben que marchar por la educación es marchar contra la violencia; no gritan “¡imperialismo!” ni hablan de “neoliberalismo” cuando se quedan en blanco; andan por ahí, con cifras en la mano, diciendo: “Queremos un Estado que gaste en un estudiante lo mismo que gasta en un soldado”.

¿Quiere darles un verdadero golpe a las Farc, señor Presidente?: entonces siéntese a armar con los estudiantes, de igual a igual, un país en el que los padres gradúen a sus hijos en vez de enterrarlos.

www.ricardosilvaromero.com en el Tiempo, 10 de Noviembre, 2011

 

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Has Western Capitalism Failed? / ¿Ha fallado el Capitalismo Occidental?


HAS WESTERN CAPITALISM FAILED?

Twenty years ago, the fall of communism in Eastern Europe seemed to prove the triumph of capitalism. But was that an illusion? Constant shocks to the world’s financial system over the past few years prompted the BBC World Service’s Business Daily programme (22 September 2011) to ask leading figures whether they thought Western capitalism had failed.

Professor Tim Jacksom, Surrey University and author of Prosperity without Growth – Economics for a finite planet, answered:

The days of spending money we do not have on things we do not need to impress people we do not care about are over!”

Every society clings to a myth by which it lives. Ours is the myth of economic growth. For the last five decades, the pursuit of growth has been the single most important policy goal across the world. The global economy is five times the size it was half a century ago. If it continues to grow at the same rate it will be 80 times that size by the year 2100.

This extraordinary ramping up of global economic activity is without historical precedent. It is totally at odds with the finite resource base and the fragile ecology on which we depend for survival. Most of the time, we avoid the stark reality of these numbers. Growth must go on, we insist. The reasons for this collective blindness are easy enough to find.

Western capitalism is structurally reliant on growth for its stability. When growth falters – as it has done recently – politicians panic. Businesses struggle to survive. People lose their jobs and sometimes their homes. Questioning growth is deemed to be the act of lunatics, idealists and revolutionaries. Yet question it we must. The myth of growth has failed us. It has failed the two billion people who still live on less than $2 a day. It has failed the fragile ecological systems on which we depend for survival.

But economic crisis presents us with a unique opportunity to invest in change. To sweep away the short-term thinking that has plagued society for decades. To engage, for instance, in a radical overhaul of dysfunctional capital markets.

Untrammelled speculation in commodities and financial derivatives brought the financial world to the brink of collapse just three years ago. It needs to be replaced by a longer, slower sense of capital. Fixing the economy is only part of the battle. We also have to confront the convoluted logic of consumerism. The days of spending money we do not have on things we do not need to impress people we do not care about are over.

Living well is about good nutrition, decent homes, access to good quality services, stable communities, satisfying employment. Prosperity, in any meaningful sense of the word, transcends material concerns. It resides in our love for our families, the support of our friends, the strength of our communities, our ability to participate fully in the life of society, a sense of meaning and purpose in our lives.

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¿HA FALLADO EL CAPITALISMO OCCIDENTAL?

Los días de gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos interesa se acabaron!

Toda sociedad se aferra a un mito y vive por él. El nuestro es el del crecimiento económico. Las últimas cinco décadas la persecución del crecimiento ha sido el más importante de los objetivos políticos en el mundo. La economía global tiene cinco veces el tamaño de hace medio siglo. Si continúa creciendo al mismo ritmo, será 80 veces en el año 2100.

Este extraordinario salto de la actividad económica global no tiene precedentes en la historia. Y es algo que no puede estar más en desacuerdo con la base de recursos finitos y frágil equilibrio ecológico del que depende para su supervivencia. Y ya ha venido acompañado de una degradación estimada de un 60% de los ecosistemas del mundo.

La mayor parte del tiempo, evitamos la realidad de estos números. El crecimiento debe continuar, insistimos. “¡Acumulad!, ¡acumulad!, es lo que dicen Moisés y todos los profetas”, como dijo Karl Marx. Y no sólo por el bien de los países más pobres, donde (lo sabe el cielo) es desesperadamente urgente una calidad de vida mejor, sino en el opulento Occidente, donde el consumismo rampante amenaza el tejido de nuestra sociedad.

Las razones por esta ceguera colectiva son fáciles de encontrar. El capitalismo occidental se basa de forma estructural en el crecimiento para su estabilidad. Cuando la expansión se tambalea, como ha pasado recientemente, los políticos entran en pánico. Los negocios batallan por sobrevivir. La gente pierde sus trabajos y en ocasiones sus viviendas. La espiral de la recesión es una amenaza. Cuestionar el crecimiento se toma como un acto de lunáticos, idealistas y revolucionarios.

Ahora, cuestionarlo es un deber. El mito del crecimiento infinito ha fracasado, ha fracasado para 2.000 millones de personas que viven con menos de US$2 al día. Ha fracasado para el frágil sistema ecológico de cuya supervivencia depende. Ha fracasado, espectacularmente, en sus propios términos, para proveer estabilidad económica y asegurar la vida de las personas. La prosperidad para unos pocos, basada en la destrucción medioambiental y la persistente injusticia social, no es fundamento para una sociedad civilizada.


GDP Per Capita – PIB Per Cápita

Pero la crisis económica se nos presenta como una oportunidad única para invertir en el cambio, barrer las creencias en el beneficio a corto plazo que fueron una plaga durante décadas. Y para el compromiso, por ejemplo, en una reforma radical de las disfuncionales instituciones de los mercados de capitales. La especulación sin trabas en materias primas y derivados financieros llevó al mundo financiero al filo del colapso hace tres años. Es necesario que sea remplazado por un sentido de las finanzas más duradero y lento: inversión sólida en activos productivos, en tecnologías limpias de bajas emisiones de carbono, en salud y educación, en viviendas de calidad y en sistema de transporte eficientes, en espacios públicos abiertos. Es decir, inversión en el futuro de las comunidades.

El empresariado también debe ser revisado. Obtener beneficios a expensas de los contribuyentes es inmoral. La mano invisible del mercado debe ser domesticada y puesta al servicio del pueblo. Los ejecutivos más previsores de las empresas más visionarias ya entienden estas demandas. La empresa social está comenzando a prosperar en la economía post-crisis.

Arreglar la economía es sólo parte de la batalla. También tenemos que confrontar la lógica del consumismo. Los días de gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para impresionar a personas que no nos importan deben terminar. Vivir bien es buena nutrición, un hogar decente, buenos servicios públicos, comunidad estable y un empleo satisfactorio.

La prosperidad, en todos los sentidos de la palabra, trasciende las preocupaciones materiales, reside en el amor de nuestras familias, el apoyo de nuestros amigos y la fuerza de nuestras comunidades, en nuestra capacidad para participar en la vida en sociedad, en tener un propósito para darle sentido a la vida. El desafío para nuestra sociedad es crear las condiciones para que hacer esto posible.

(Images from makingitmagazine.net, sd-commission.org.uk, designforeveryone.howest.be, guardian.co.uk, politicalclimate.net)

 

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