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Tag Archives: Modelo Neoliberal

Yasuní – En Contravía al Futuro


Otra “Experiencia Motivadora para un Mundo Mejor” (J. Krekeler – MISEREOR), que en esta ocasión se ubica en la zona selvática del Ecuador.

Yasuní

“Yasuní, un parque en una zona selvática apartada situada en la Amazonía ecuatoriana se ha convertido en icono internacional de la lucha ciudadana a favor de la vida, de la biodiversidad y de la naturaleza como sujeto de derecho, así consagrado en la constitución de Ecuador. El cambio logrado en el imaginario de la sociedad ecuatoriana es quizás aun muy inicial y reducido pero desafiando desde lo societal por vez primera el paradigma desarrollista preestablecido. YASunidos es un colectivo abierto de jóvenes  quienes se hicieron a esta tarea.

AMAZONÍA POR LA VIDA. El pilar fundamental de la economía de Ecuador es la explotación y venta de petróleo. Los yacimientos de este recurso fósil están situados en el oriente del país, región amazónica. En 2007, un grupo de organizaciones ecologistas y otras sociales, junto con muchos jóvenes de las ciudades retomaron la campaña Amazonía por la vida, una campaña que había nacido a fines de los 80, para denunciar los daños ocasionados por las operaciones de la empresa Texaco. Los planes de ampliar la frontera petrolera en la Amazonía y particularmente el ingreso de la industria extractivista al parque nacional Yasuní habían despertado la preocupación además de resistencia de la ciudadanía. El lugar del campo petrolero ITT, abreviatura para los sectores Ishipingo, Tambococha y Tiputini, en pleno parque alberga una alta biodiversidad, donde por kilómetro cuadrado se encuentran más especies de árboles como en todos los Estados Unidos. Al mismo tiempo viven pueblos indígenas en esta parte de la Amazonía (Kichwa o Naporuna, Waorani), algunos de ellos no contactados o en aislamiento voluntario (Tagaeri y Taromenane).

LOS INICIOS. Antonella Calle, que estudia comunicación y Patricio Chávez, que todo el mundo llama Pato son dos integrantes del movimiento ecologista de jóvenes YASunidos, nombre en alusión al Yasuní. ‘La iniciativa de dejar el petróleo en el subsuelo del Yasuní ha sido de la sociedad civil ecuatoriana. El gobierno del presidente Correa, en el marco de buscar iniciativas anti-sistémicas la asimiló’, explica Pato.” PARA ACCEDER AL TEXTO COMPLETO Yasuní – En Contravía al Futuro (No. 18)

 

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México – Crisis del Modelo de Desarrollo


Y para continuar el debate ofrecemos un breve análisis del caso mexicano

 Carlos Ramírez Por: Carlos Ramírez

A pesar de reformas productivas desde 1979, la economía mexicana sigue padeciendo una falla de origen: el mismo modelo de desarrollo que depende de los ciclos externos y que tiene a México atrapado en tres puntos: la dinámica de siga-pare en el PIB, la dependencia de los choques externos y el límite de 2.5% de PIB para evitar presiones de sobrecalentamiento.
El presupuesto para 2017 basado en recortes de gasto afectará con severidad la economía, tendrá la expectativa de PIB de menos de 2% para este 2016 y menos de 1.5% para 2017 y configura un escenario de desarrollo afectado por la fragilidad de la política económica.
No se trata de un defecto actual de la economía sino de la acumulación de contenciones artificiales de algunas variables y de la posposición de reformas en la estructura productiva. La crisis económica de 1973-1985 se contuvo con un programa de control de las variables inflación-tipo de cambio, pero a costa de desalinear a otras: salarios, impuestos, utilidades, población, política social y gasto público.
El fondo de la crisis se localiza en el agotamiento del modelo de desarrollo basado en la estabilidad macroeconómica, hasta 1973 conocido como desarrollo estabilizador y, luego del breve lapso de desarrollo compartido, de nueva cuenta al desarrollo estabilizador 1982-2018. La clave de este modelo radica en el objetivo prioritario final del tipo de cambio estable a partir del control de la inflación por la vía del manejo artificial de la demanda, es decir, el control de los salarios y gasto público.
El largo periodo 1954-1970 logró tasas promedio de crecimiento económico anual de 6%, con tasas de inflación de 2%. El gasto se ajustaba a los ingresos y la baja corrupción generalizaba permitió una muy profunda política social. Echeverría rompió el modelo con el aumento del gasto público sin ajustar los ingresos fiscales y la inflación presionó la devaluación en 1976, acicateada por la desconfianza política. López Portillo repitió el modelo apoyado en los ingresos petroleros, pero al no impulsar la oferta de bienes y servicios el dinero petrolero se lo comió la inflación. 
El ciclo neoliberal de De la Madrid a Peña Nieto volvió a meter a control la inflación por el lado de la demanda y liberó los controles productivos para aumentar la oferta, pero la respuesta fue menor porque la planta industrial estaba incapacitada para aumentar la producción. Por eso abrió la frontera a la libre importación y firmó el tratado de comercio libre, y el aumento en la oferta disminuyó la inflación y volvió a someterse a control el tipo de cambio.
El problema, sin embargo, fue que el modelo neoliberal aumentó la pobreza, redujo la cobertura de la política social y el control salarial no impulsó la producción. Y el país entró en el ciclo siga-pare-siga: el PIB aumenta hasta que presiona la inflación y entonces se induce la desaceleración para controlar la inflación y luego otra vez a crecer. 
La presión inflacionaria, la especulación con divisas y la desconfianza en el gobierno han sobrecalentado la economía y hay que enfriarla con desaceleración y recortes. Y así seguiremos con ciclos cortos de estabilidad-inestabilidad, mientras no se tome la decisión de replantear la totalidad de la política de desarrollo y la política económica neoliberal. En este escenario, el destino de México será crecer entre 1%-2.5% cuando se necesita regresar al 6%.
Tomado de https://www.debate.com.mx/opinion/Crisis-de-modelo-de-desarrollo-20161015-0150.html
 

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¿Es Nueva Zelanda un modelo de desarrollo para Uruguay?


¿Es Nueva Zelanda un modelo de desarrollo para Uruguay?

17.Oct.2016

En esta nota argumentaré que lo fue en el pasado, pero debería dejar de serlo, afirma Jorge E. Álvarez, Doctor en Historia Económica. Profesor Adjunto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Programa de Historia Económica y Social, Unidad Multidisciplinaria.

¿Por qué Nueva Zelanda fue un modelo para Uruguay? Porque a pesar de sus similitudes, como el tamaño de la población, la especialización primario-exportadora y la superficie territorial destinada a la producción agraria, Nueva Zelanda logró en el largo plazo mejores resultados que Uruguay en dimensiones relevantes para el desarrollo. A modo de ejemplo: un sistema agrario de pequeñas y medianas propiedades con altísimos niveles de productividad; un desarrollo regional más equilibrado que se expresa en una mejor distribución territorial de la población; un sistema educativo con más altos niveles de cobertura en los tres niveles de formación; una sociedad más equitativa en la distribución de los ingresos que alcanzó más altos niveles de bienestar para su población. Buscando comprender (y adaptar) la clave del éxito neozelandés, los uruguayos hemos mirado desde hace más de medio siglo ese ejemplo con la ilusión de superar los obstáculos que nos han hecho vivir por debajo de lo que consideramos nuestro propio potencial como país.

¿Por qué Nueva Zelanda no debería ser más un modelo para Uruguay? Porque los propios neozelandeses ven con preocupación cómo son cada vez más pobres, menos productivos y menos competitivos en la economía mundial. La principal paradoja de la economía neozelandesa muestra que, a pesar de estar ubicada en los primeros lugares del ranking mundial en variables consideradas relevantes para el desarrollo como la calidad democrática, el respeto a los derechos de propiedad, los bajísimos niveles de corrupción, de carga impositiva y gasto público como porcentaje del PBI, el país no ha logrado detener su caída en el ranking mundial de ingresos por habitante (Callaghan, 2009; Easton, 1997). Este proceso de rezago relativo es un rasgo que Nueva Zelanda comparte con Uruguay.

Si se consideran los niveles de PBI per cápita que reportan las estadísticas históricas (Bértola et al, 1998; Briggs, 2007; Maddison-Project, 2013) Nueva Zelanda y Uruguay integraron, a inicios del siglo XX, el grupo de los países más ricos del mundo. Esta posición se debió a que las dos economías tienen excelentes condiciones naturales para la producción agraria y se especializaron en la producción y exportación de un rango limitado de productos ganaderos (carnes, lanas, cueros, lácteos) que gozaron de posiciones de privilegio en los mercados de las economías desarrolladas de Europa. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, ambos países cayeron marcadamente en el ranking mundial de ingresos por habitante. Este declive ha sido interpretado como el resultado de las dificultades para adaptarse a los cambios que experimentó la economía mundial desde la segunda posguerra, en particular la pérdida de dinamismos de la demanda a escala global de los bienes que exportan ambos países. Un análisis a largo plazo pone en evidencia que, más allá del alza de los precios y el empuje de la demanda internacional de bienes intensivos en recursos naturales que tuvo lugar en la última década, la pérdida secular de dinamismo de la demanda internacional de bienes primarios fue erosionando las bases de la competitividad histórica de ambos países, sustentada básicamente en la productividad de la tierra. La expresión de este rezago relativo es que ambos países se especializaron en actividades con bajos niveles salariales y bajos niveles de productividad, mostrando serias dificultades para diversificar la economía (Skilling, 2009; Bértola et al, 2014). En última instancia, la brecha creciente de los niveles de ingresos por habitante de Nueva Zelanda y Uruguay con relación a los países desarrollados ha sido definida como una brecha de conocimiento, de tecnología (Hendy and Callaghan, 2013; Bértola et al, 2014).

¿Qué modelo para ambos países? En la actualidad los neozelandeses debaten su modelo de desarrollo asumiendo que deben cambiar el patrón de especialización agraria, quebrar la dependencia del sector primario y expandir la base exportadora aumentando la participación de sectores y bienes basados más en conocimiento que en recursos naturales (Hendy and Callaghan, 2013). El debate enfrenta visiones e intereses, pero se realiza sin olvidar que en aquel país, como en el nuestro, el sector primario sigue teniendo ventajas para desarrollar conocimiento y agregar valor en áreas clave como la biotecnología, la electrónica y las propias tecnologías de la información y las comunicaciones (Oram, 2009) ¿Acaso no es hora de encarar este debate en Uruguay, lejos de posturas fundamentalistas, asumiendo que de esto depende el éxito de nuestro futuro desarrollo?

Referencias

Bértola, L., Calicchio, L., Camou, M. M., & Rivero, L. (1998). El PBI uruguayo 1870-1936 y otras estimaciones: Facultad de Ciencias Sociales, Programa de Historia Económica y Social.
Bértola, L., Isabella, F., & Saavedra, C. (2014). El ciclo económico del Uruguay, 1998-2012. In P. d. H. E. y. Social (Ed.), Documento de Trabajo (pp. 129). Montevideo, Uruguay: PHES.
Briggs, P. (2007). Looking at the numbers. A view of New Zealand economic history. New Zealand. New Zealand: NZIER.
Callaghan, P. (2009). Wool to Weta. Transforming New Zealand’s culture and economy. Auckland, New Zealand: Auckland University Press.
Easton, B. (1997). In stormy seas : the post-war New Zealand economy. Dunedin, New Zealand: University of Otago Press.
Hendy, S., & Callaghan, P. (2013). Get off the Grass: Kickstarting New Zealand’s Innovation Economy. Auckland, New Zealand: Auckland University Press.
Maddison-Project. (2013). The Maddison Project Database. http://www.ggdc.net/maddison/maddison-project/home.htm
Oram, R. (2009). New Zealand’s Prosperity. In P. Callaghan (Ed.), Wool to Weta. Transforming New Zealand’s culture & economy (pp. 130-137). Auckland, New Zealand: Auckland Univesity Press.
Skilling, D. (2009). New Zealand’s Prosperity. In P. Callaghan (Ed.), Wool to Weta. Transforming New Zealand’s culture & economy (pp. 120-130). New Zealand: Auckland University Press.

Fuente: http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_302394_1.html

Última imágen tomada de http://www.quedesarrollo.uy

 

 

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¿Qué tenemos que aprender sobre el proceso de desarrollo turco? – Güven Sak


Y el debate continúa…

Para la muestra el caso turco, particularmente en su muy complicado contexto actual, no solo en términos políticos, sino también de sus relaciones internacionales y de la violación de los DDHH.  

 

AFKAR / IDEAS nº 32 Invierno 2011-2012

¿Qué tenemos que aprender sobre el proceso de desarrollo turco? – GÜVEN SAK (Tomado de Estudios de Política Exterior)

Turquía es para la región MENA una gran fuente de inspiración para el desarrollo, más que un modelo absoluto e inmutable. La diversificación es un rasgo evidente de la transformación económica turca. Tiene tres aspectos: tecnología, geografía y mercados. Es necesaria una segunda oleada de reformas de la administración pública, el sistema fiscal, judicial, educativo, el mercado laboral y la sanidad.

Turquía ha aumentado su influencia económica y política en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA, según sus siglas en inglés). En este sentido ¿hasta qué punto puede ser útil como modelo para la transformación económica de la región MENA? Su experiencia refleja que hay algo que no se puede pasar por alto: más importante que la integración en la economía mundial es la forma de integrarse. Teniendo en cuenta esto, Turquía es un buen modelo para los países MENA, con algunas advertencias que deben ser consideradas.

turquiaEl año 2011 ha estado cargado de acontecimientos para Turquía y sus vecinos. Los levantamientos populares en Túnez, Egipto, Siria y otros países árabes han fracturado los antiguos regímenes en el poder durante décadas y ahora existen oportunidades para crear más y mejores Estados democráticos.

Política y económicamente Turquía tiene todavía una influencia fuerte. Los cambios en su relación con los países MENA no solo están confinados a la política: ha habido un incremento sustancial de sus relaciones comerciales. La participación de los países MENA  en las exportaciones turcas ha aumentado desde el 13% en 2000 hasta el 27% en 2011. Turquía no solo es un importante compañero comercial para la región MENA, sino que es también, junto con Israel, una de las dos potencias industriales en la región. Es interesante observar que las relaciones comerciales entre Turquía e Israel no han sido dañadas por los recientes contratiempos políticos. Incluso, después del  traumático incidente Mavi Marmara, el comercio bilateral entre Israel y Turquía aumentó un 30%. Parece que en países donde el sector privado es el motor de la economía, las relaciones de negocio no están supeditadas a los cambios políticos.

¿Cómo es el modelo económico turco?
Una mirada a los últimos 30 años puede darnos la respuesta. La transformación económica de Turquía empezó en los años ochenta, con las reformas de su presidente, Turgut Özal: la liberalización comercial, la reforma financiera, de precios y la convertibilidad de divisas permitieron a Turquía integrarse efectivamente en la economía global y convertirse en una potencia industrial en la región.

Esta es una importante diferencia entre las economías de Turquía y los países MENA: muchos están de alguna manera aislados del sistema económico global, lo que les imposibilita beneficiarse de las redes económicas, sociales y políticas globales. La primera oleada de reformas en Turquía, concluida en 2001 con la privatización, la disciplina fiscal y monetaria, la política bancaria prudente, la independencia de las autoridades reguladoras económicas, dio sus frutos en forma de tasas de crecimiento acelerado, diversificación de mercados, urbanización, desarrollo regional y mejoras tecnológicas. Estos son los aspectos fundamentales de la transformación económica que los países MENA deberían llevar a cabo.mena-map

En 1980, Turquía y los países MENA llegaban tan solo al 23% del PIB de Estados Unidos. En 2010, Turquía, ha reducido la diferencia y ha alcanzado el 30% del PIB americano. Sin embargo, los países MENA han retrocedido: solo tienen el 18% del PIB de EE UU. El esfuerzo de Turquía por la liberalización ha sido amortizado con la industrialización del país: mientras que en 1980 la exportación de manufacturas suponía tan solo el 27% del total, en 2010 era el 82%. En Egipto, por ejemplo, estas exportaciones se redujeron del 28% al 23%.

Los datos sobre educación son también interesantes. La tasa de matriculación en educación superior en Turquía pasó del 6% en 1980 al 38% en 2010. Sin embargo Egipto, con un mayor índice de matriculación que Turquía en 1980, pasó del 11% a tan solo el 28%, mientras que Túnez y Argelia pasaron de un 3% a un 34% y 31% respectivamente. La primera oleada de reformas explica, en mi opinión, la diferencia producida en las tres últimas décadas.

La diversificación es un rasgo evidente de la transformación económica turca. Esta diversificación tiene tres aspectos: tecnología, geografía y mercados. Todos estos factores tienen también un efecto significativo en la transformación social de Turquía.

En primer lugar, Turquía ha logrado modernizar en los últimos 15 años su producción tecnológica y hacerla pasar de nivel bajo a medio. En 1996, la producción de tecnología media apenas excedía el 20% mientras que la baja superaba el 55%. En 2009, tanto la producción de baja tecnología como media ocupaban un 40% de la producción total. Este desarrollo llevó a la sofisticación de las exportaciones que se tradujo en mayores beneficios y mayor nivel de vida. El siguiente desafío será mejorar su producción de alta tecnología : para ello necesitará mejorar  la transferencia de tecnología, la regulación de patentes y el desarrollo de I+D.

En segundo lugar, el país ha experimentado una visible diversificación geográfica de su producción industrial. El abanico de capacidades de muchas provincias de Anatolia ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. En 2009, 24 ciudades ya habían logrado crear cinco o más empresas que formaban parte de las primeras 1.000 empresas industriales de Turquía, repartidas por todo el país a excepción de la zona este. Ya son una realidad los centros urbanos en Anatolia. Hace 50 años, tan solo el 30% de la población vivía en zonas urbanas pero tras la migración posterior a 1960, esta cifra se incrementó hasta el 75% actual. El reto es lograr que el este de Turquía cree empresas que puedan entrar entre las 1.000 principales.

En tercer lugar, Turquía ha experimentado un profundo cambio en materia de exportación respecto de sus socios comerciales a lo largo de  los últimos 15 años. La participación comercial con Europa, su socio principal, ha ido bajando desde 2007, sobre todo por la crisis. Sin embargo, el incremento en la participación comercial con Oriente Medio y África bajó el nivel de sofisticación de sus exportaciones. Aunque la diversificación de mercado, puede considerarse como un desarrollo deseable, el hecho de enfocarse a los mercados occidentales donde la demanda de productos de alto coste es mayor, es esencial para una modernización tecnológica.

El principal catalizador de la transformación económica turca ha sido la mejora en la conectividad. Las diferencias  regionales se vieron reducidas con la construcción de vías rápidas, incrementándose  el número de empresas en zonas regionales, que pasaron a pertenecer a esas 1.000 primeras empresas de Turquía. El uso de internet, que revolucionó el flujo de información en los negocios, mejoró en poco tiempo. El acceso a internet de los hogares se incrementó de un 20% en 2007 a un 43% en 2010. La reducción en costes de información, comunicación y transporte facilitaron el comercio, la transferencia de tecnología y, finalmente, el desarrollo económico.

Avanzar en las reformas
A pesar de todo, a la hora de debatir sobre si seguir o no el modelo turco, los países MENA deben considerar algunas salvedades: aunque Turquía ha dado los pasos económicos necesarios durante los últimos 30 años, el proceso aún no ha terminado. Turquía representa un buen modelo para los países MENA listos para el cambio gracias a  las impresionantes estadísticas económicas y a las similitudes culturales y religiosas, pero se necesita una segunda oleada de reformas para consolidar la primera y avanzar hasta el siguiente nivel.

¿Cuáles son estas reformas de segunda generación? Si en la primera oleada se cambió el modo de interacción pasando de las directivas gubernamentales a las reglas de mercado, esta segunda tanda de reformas está más relacionada con los problemas estructurales que impiden un fuerte crecimiento en el país. Turquía ofrece un buen modelo para las reformas de primera generación, prerrequisito para emprender las de segunda generación. Estas reformas deben dar prioridad al impulso de las inversiones y el buen clima empresarial, la administración pública, el sistema fiscal, judicial, educativo, el mercado laboral y la sanidad. Un ejemplo: en el último informe de la Corporación Financiera Internacional (CFI), Turquía ocupa el puesto 65 en cuanto a lugar para hacer negocios, pero en otras áreas ocupa un puesto mucho más bajo, como en el de permisos de construcción (137 de 183 países), cierre de empresas (115) o pago de impuestos (75). Estas cuestiones están directamente relacionadas con la administración pública. Los problemas de funcionamiento dentro del sistema legal son otro factor que condiciona muy negativamente el clima empresarial. En Turquía, los casos judiciales simples pueden tardar varios años en resolverse. De igual manera, el sistema educativo necesita ser reformado si se quiere aumentar la disponibilidad de mano de obra. El criterio a seguir no debe ser simplemente aumentar el número de colegios o de aulas disponibles. En lugar de eso, habría que centrarse en la formación profesional.

Si se emprenden las postergadas reformas, Turquía se acercará poco a poco a las economías que la han inspirado como EEUU o Corea del Sur. En 1980, Egipto, Turquía y Corea del Sur tenían casi el mismo nivel de ingresos, pero mientras Turquía tiene un 30% del nivel de ingresos per cápita de EE UU, Corea del Sur tiene más del 60%.

Turquía ha terminado con éxito su proceso de integración en la economía global. Ahora es el turno de la región MENA. Sin embargo, hay algo que no se debe pasar por alto: más importante que la integración en la economía mundial es la forma de integrarse. Turquía tiene por delante un proceso más interesante y difícil. Tal y como sucedió con Corea en las tres últimas décadas, ha llegado el momento de su modernización. Una mayor sofisticación, producción de alta tecnología y una población más cualificada impulsarán al país en la escala de la economía mundial. Turquía es para la región MENA una gran fuente de inspiración para el desarrollo más que un modelo absoluto e inmutable. Las circunstancias mundiales en permanente cambio y la naturaleza única de cada país deben hacer que la región tome ejemplo del proceso de desarrollo turco y lo adapte a sus propias condiciones. No obstante, el experimento turco, aún sin terminar, nos puede seguir sorprendiendo con la segunda oleada de reformas.

 

 

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India -¿Modelo de desarrollo?


Despues de un largo receso, retomamos nuestras contribuciones al debate sobre el MODELO DE “DESARROLLO”, centrándonos en las opciones que se ofrecen como viables (y deseables) o las que se atacan como inviables (y atrasadas) en diversos paises del mundo. Esperamos que los y las inviten a la reflexión crítica!

Jagdish Bhagwati y Arvind Panagariya publicaron en el 2013 el libro: “Why growth matters: how economics growth in India reduced poverty and the lessons for other developing countries” [304 páginas – Public Affairs, 2013]. (Esta reseña se tomó de ESADEgeo (Centro de Economía Global y Geopolítica de ESADE).

Jagdish Bhagwati es profesor de Economía en la Universidad de Columbia y miembro de Council on Foreign Relations. Está considerado el pionero intelectual de las reformas indias. Arvind Panagariya es profesor de Economía y Política Económica de India en la Universidad de Columbia. Es el responsable de la redacción de gran parte de las reformas recientes en India.

Ambos, como los lectores prodrán apreciar, no solo estan convencidos de las bondades del “desarrollo” centrado en el crecimiento económico, sino que defienden su “sostenibilidad”, mientras ponen en tela de juicio, por ejemplo, una serie de regulaciones que protegen al trabajador argu,entando que dificultan la creación de empresa y la inversión extranjera.

indiaVendedor ambulante en Bombay (Indranil Mukherjee/AFP/Getty Images).

Claves para conseguir que el país reduzca de manera drástica la pobreza y cómo este modelo podría ser extrapolable a otros países en vías de desarrollo.

El crecimiento de India se ha estancado a causa de la incapacidad de los sucesivos gobiernos indios para poner en marcha reformas que generen crecimiento económico, que es considerado por Jagdish Bhagwati y Arvind Panagariya como la clave para terminar con la pobreza. A pesar de ello, desde la crisis asiática de 1991 y como respuesta al ascenso de China, el país ha ido dando muestras de haber reaccionado, y de ser capaz de resurgir y convertirse en un modelo de desarrollo efectivo para otros países. Siembre y cuando, se apliquen las reformas que rompan con la tradición y abran su mercado al resto del mundo. El crecimiento económico liderado por los mercados y supervisado por el Gobierno es la clave para conseguir reducir la pobreza y mejorar la vida de los 600 millones de indios que la padecen.

El análisis del caso de la economía india comienza con la declaración de independencia de 1947, momento a partir del cual el idealismo de Jawaharlal Nehru y el posterior socialismo de su hija Indira Gandhi conformaron un modelo de Estado marcado por políticas económicas que debilitaron la productividad del país. El crecimiento se estancó por el excesivo control gubernamental y una política comercial autosuficiente y proteccionista. En 1991, la llegada de la grave crisis económica que sufrió Asia impulsó la puesta en marcha de reformas económicas que se han venido implementando en las últimas dos décadas. Los resultados son interpretados de forma positiva por Bhagwati y Panagariya, a pesar del escepticismo de economistas de izquierdas, como Joseph Stiglitz o Amartya Sen. La tesis primero desmiente los falsos mitos sobre la economía de India y después estudia las fases en que se dividen las medidas aplicadas desde 1991 hasta la actualidad.

Rompiendo mitos

Bhagwati y Panagariya desmienten, uno a uno, los mitos y las afirmaciones sobre la economía india que obstaculizan el proceso de modernización del país. Queda en entredicho, por ejemplo, la idea de que el crecimiento no es necesario para aliviar la pobreza, dado que la redistribución de la riqueza puede conseguirlo. A través de un repaso muy detallado de los planes de desarrollo llevados a cabo desde la independencia de Inglaterra hasta nuestros días, demuestran que dichas reformas han conseguido reducir la pobreza, a diferencia de lo que a menudo se dice. De hecho, mientras que en el año 1978 la mitad de la población india vivía por debajo del umbral de pobreza, a día de hoy es una quinta parte.

Los autores confirman así que la apertura del mercado no ha incrementado la pobreza del país y rechazan la idea de que la globalización genera efectos negativos para la población pobre. Otro tema que analizan es la corrupción, sobre la que afirman que no es cierto que ésta se haya disparado a partir de la aplicación de las reformas aperturistas de 1991. Entonces lo que se hizo fue reducir la posibilidad del aprovechamiento ilícito dando más liberad a ciudadanos y empresarios. Con Indira Gandhi el Estado comenzó a controlar la totalidad del sistema productivo. Así, los casos de corrupción actuales son consecuencia de un proceso pasajero debido a la multiplicación de oportunidades en sectores que aún no ha dado tiempo a reformar.

Las reformas en India

En India son dos las fases de reformas que se han dado y que podrían ser exportadas a otros países. La primera, destinada a producir crecimiento e impactar de forma directa sobre la pobreza. La segunda, centrada en el desarrollo de la sanidad, la educación y el empleo en las áreas rurales, gracias al aumento de los ingresos por parte de la población. De las diversas dimensiones de la estrategia de eliminación de la pobreza, la más importante es el crecimiento económico.

Crecimiento sostenible e inclusivo

La primera fase está enfocada en la aceleración de un crecimiento que sea tanto sostenible como inclusivo, de modo que la segunda fase consiga optimizar sus resultados. Según los autores, este primer estado todavía no ha sido completado y aún existe cierto margen de crecimiento por explotar. Del mismo modo, la productividad y la reducción de la pobreza (fruto del aumento de los salarios y del empleo) siguen siendo mejorables. Pero, ¿cuándo finalizaría? Tendría que terminar con medidas clave, como el desplazamiento de trabajadores del sector agrícola de baja producción al industrial y de servicios, y del sector informal al formal.

La existencia de una excesiva cantidad de leyes laborales que sobreprotegen al trabajador es otro problema al que se enfrentan los empresarios y que obstaculiza el crecimiento. También es necesaria la revisión de la legislación en materia de adquisición de tierras y es fundamental conseguir que el nivel educativo de la población aumente, de forma que la consecución de la modernización sea posible a gran escala.

Redistribución, sanidad y educación

Tras la aplicación efectiva de la primera fase, centrada en el crecimiento, llega el momento de llevar a cabo la redistribución. La propuesta de los autores está basada en políticas mixtas: transferencias de dinero sin condicionantes para la mayor parte de las necesidades, bonos para la educación primaria y seguros para las enfermedades más graves. También defienden la cobertura selectiva frente a la universal, con el fin de que solo los pobres se beneficien de ella.

En cuanto al sistema sanitario, Bhagwati y Panagariya abogan por la ejecución de reformas y la sustitución de personal no cualificado por médicos formados, y proponen la creación de una agencia independiente especializada en sanidad y con un presupuesto propio.

La educación primaria constituye otro importante pilar de la segunda fase de reformas, y que se ve beneficiado de forma directa por el crecimiento económico. A falta de una red escolar pública de calidad, los autores afirman que la mejor opción es la entrega de bonos para que los alumnos puedan permitirse un colegio privado.

Con una opinión pública convencida de los beneficios de estas reformas, una economía abierta al mundo, miembros de la diáspora cubriendo puestos directivos y el convencimiento de que el crecimiento es la única vía efectiva para la reducción real de la pobreza, dicen Bhagwati y Panagariya, existen motivos para ser optimistas tanto a medio como a largo plazo.

 

 

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Breve historia del Neoliberalismo – David Harvey


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Índice general

Introducción 7 I.- La libertad no es más que una palabra 11 ¿Por qué el giro neoliberal? 16 El ascenso de la teoría neoliberal 25 El significado del poder de clase 36 Perspectivas de libertad 41

II.- La construcción del consentimiento 45

III.- El Estado neoliberal 71 El Estado neoliberal en teoría 71 Tensiones y contradicciones 74 El Estado neoliberal en la práctica 77 La respuesta neoconservadora 88

IV.- Desarrollos geográficos desiguales 95 El mapa móvil de la neoliberalización 95 Informes desde primera línea: 106 -México 106 -El derrumbe argentino 112 -Corea del Sur 115 -Suecia 119 Fuerzas y flujos 122

V.- Neoliberalismo con características chinas 127 Transformaciones internas 129 Relaciones exteriores 143 ¿Hacia una reconstitución del poder de clase? 150

VI.- El neoliberalismo a juicio 159 Hazañas neoliberales 161 La acumulación por desposesión 167 – Privatización y mercantilización 167 – Financiarización 168 – La gestión y la manipulación de la crisis 169 – Redistribuciones estatales 171 La mercantilización de todo 172 Degradaciones medioambientales 179 Sobre los derechos 183

VII.- El horizonte de la libertad 191 ¿El fin del neoliberalismo? 197 Alternativas 206

Para descargar el libro completo click aquí breve-historia-del-neoliberalismo-harvey

 

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La Revolución Agroecológica – Altieri y Toledo


Con el lema “Rescatar la Naturaleza, asegurar la soberanía y empoderar al campesino”, la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, publicó la versión es español del articulo LA REVOLUCIÓN AGROECOLÓGICA EN AMÉRICA LATINA” de Miguel Altieri y Victor Toledo en el año 2011; este articulo habia sido publicado ante en como “The agroecological revolution of Latin America: rescuing nature, securing food sovereignity and empowering peasants. The Journal of Peasant Studies Vol. 38, No. 3, July 2011, 587–612. Traducción de Pablo Alarcón-Chaires revisada por los autores.

Resumen
agroecologíaEste artículo revela y describe lo que se conoce como “revolución agroecológica” en Latinoamérica. Si bien en la región continúan aumentando las agroexportaciones y el uso de biocombustibles con sus consecuencias en el calentamiento global, los conceptos de soberanía alimentaria y rural surgidos de la perspectiva agroecológica están captando cada vez más la atención. Y es que las nuevas propuestas científicas y tecnológicas relacionadas con la ciencia de la agroecología y con los saberes indígenas están siendo cada vez más aplicados por un número importante de campesinos, ONG’s, gobiernos e instituciones académicas. Esto está permitiendo logros trascendentes en temas como la soberania alimenaria basada en la conservación de los recursos naturales y el empoderamiento local, regional y nacional de organizaciones y movimientos campesinos.

Una evaluación de varias iniciativas latinomericanas muestra que la aplicación del paradigma agroecológico puede traer beneficios ambientales, económicos y politicos a pequeños productores y a comunidades rurales, así como a la población urbana. En este documento se muestra el potencial de la agroecología para promover cambios sociales y agrarios trascendentes encaminados a la sustentabilidad a partir de proyectos, iniciativas y movimientos de inspiración agroecológica en Brasil, la region Andina, México, Centroamérica y Cuba. Con base en la triple “revolución agroecológica”, epistemológica, técnica y social, se están generando cambios nuevos e imprevistos encaminados a restaurar la autosuficiencia local, a conservar y a regenerar la agrobiodiversidad, a producir alimentos sanos con bajos insumos y a empoderar a las organizaciones campesinas. Estos cambios abren nuevos derroteros politicos para las sociedades agrarias de Latinoamérica y conforman una alternativa totalmente opuesta a las políticas neoliberales basadas en la agroindustria y en las agroexportaciones. Para leer el artículo completo La revolución agroecológica

(Imagen tomada de http://www.mon.uvic.cat)

 

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